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LA VOLUNTAD DE LAS FARC-ONT

29 Oct

LA VOLUNTAD DE LAS FARC-ONTLas Farc-ONT reiteran desde La Habana que su voluntad es de reconciliación y no de rendición ante el Estado colombiano; la injusticia social, la ausencia de democracia, de soberanía, esa es la verdadera mula muerta atravesada en el camino de la paz… ese es el escollo que debemos apartar del camino si queremos llegar a la reconciliación” (FARC-ANNCOL, 2013)

Las razones de las Farc-ONT para iniciar, mantener y prolongar el conflicto armado se fundamentan entonces en utopías, como siempre lo hizo el fracasado  marxismo-leninismo en el mundo entero; no existen sociedades perfectas más que en el mundo de los sueños, las injusticias sociales pueden ser reducidas pero no van a desaparecer en ningún modelo de estado, siempre habrá quien se considere peor tratado que los demás y eso sucedió también en los estados que acogieron el llamado socialismo real como modelo y de allí derivó su derrumbe, se mantiene por la fuerza en Cuba y ascendió al poder por razón de la demagogia populista que caracteriza al neocomunismo o socialismo del siglo XXI, sin que en la última década haya resuelto ese grave problema subsistente en todas las sociedades.

Ni siquiera en los países del norte europeo con regímenes similares al socialismo las injusticias sociales han desaparecido y por el contrario, por razón de las migraciones incontroladas, hoy se han convertido en foco de desestabilización social y política.

La ausencia de democracia que reclaman tampoco tiene razón en la realidad de Colombia; si algo ha caracterizado al país, aún en los tiempos del Frente Nacional y la rotación bipartidista del poder, es la posibilidad de que todo mundo se exprese políticamente y actúe conforme a sus convicciones. Aun estando prohibido el Partido Comunista, éste pudo actuar y expresarse, pudo hacer presencia incluso en las corporaciones públicas en alianzas fundamentalmente con el Partido Liberal. No hay un solo caso que las Farc-ONT o cualquier partido o movimiento de izquierda, puedan mostrar como una persecución política del Estado por razón de la expresión de las ideas, otra cosa es que esas expresiones inviten a subvertir el orden constitucional y legal y ni aun así existen perseguidos por la ley por razones ideológicas.

La Constitución de 1991 cambió radicalmente el panorama de la participación popular en el país, creando mecanismos jurídicos de aplicación inmediata cuando el Estado o los particulares pudieren vulnerar los derechos y garantías fundamentales de los ciudadanos; la tutela, entre otros, les dieron la vocería a los colombianos para expresarse e incidir en las políticas estatales. Como cosa curiosa, mecanismos como la revocatoria directa del mandatario hoy son combatidas desde las mismas Farc y la izquierda porque afectan a uno de sus exponentes, a un antiguo terrorista amnistiado que ejerce el segundo puesto público del país, la alcaldía de la capital de la república.

Y esa si es una negación directa y flagrante del ejercicio de la democracia, que se hace más patente cuando por un acuerdo político entre ese funcionario y las Farc-ONT, Pacto del Sumapaz, estas ponen al servicio del burgomaestre capitalino uno de sus aparatos de guerra jurídica contra el Estado, un colectivo de abogados conocido por falsas denuncias como la de Mapiripán, para tratar que un órgano internacional como la CIDH, cambie la Constitución y la legislación nacional con respecto a las facultades disciplinarias de la Procuraduría General de la Nación con respecto a los servidores públicos.

Hablar de ausencia de soberanía en Colombia resulta paradójico cuando las Farc-ONT, defienden precisamente los intereses de Nicaragua con respecto a un lamentable fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, abusando de sus facultades quiere definir limitaciones de aguas internacionales con grave perjuicio para el país. Sería absurdo que como ejemplo de soberanía las Farc-ONT propusieran un modelo de un país vecino donde es la dictadura cubana a través de más de 40 mil funcionarios comunistas decide el rumbo político militar de la patria del Libertador.

En el citado mensaje de las Farc-ONT tratan a la vez de conciliar sus exigencias con las necesidades políticas del mandatario colombiano interesado en su reelección, por ello lo llaman a atender lo que denominan “una necesidad (de) morigerar el lenguaje de candela que ordena sin reflexión a las Fuerzas Militares y de Policía continuar la ofensiva militar hasta exterminar a la contraparte insurgente. La historia ha demostrado que eso no es fácil, que con órdenes y palabras sonoras dirigidas a la galería, no se puede doblegar la creciente inconformidad social que despierta y moviliza pueblos en Colombia” (FARC, Et.al)

No “camaradas”, la historia reciente demuestra que cuando existe la voluntad inquebrantable del Pueblo-Gobierno-FF.MM, narcoguerrillas como las Farc son fácilmente vencibles en el campo armado y no creíble en el campo político; hagan memoria de las millonarias movilizaciones de Colombia y del mundo rechazando sus prácticas criminales.

Las Farc-ONT pueden haber generado hechos de violencia irracional en los recientes paros campesinos, pero no quiere decir que los dirijan y controlen,  la prueba está en que muchos de los dirigentes de esas movilizaciones buscan cobijo en partidos que no guardan relación con el narcoterrorismo para ahora hacerse elegir a las corporaciones públicas; a no ser que sea una jugada política para obtener representaciones en éstas que ampliaran las que por gracia les otorgara el Estado en un eventual acuerdo de paz, como los hicieran en épocas de las “repúblicas independientes” con Juan de la Cruz Varela y otros avalados por el Partido Liberal para llegar al Congreso, como lo hicieron también posteriormente con Pablo Escobar y otros capos narcotraficantes, o con el Cartel de Cali para tener un presidente. De hecho ya ese mismo partido está avalando al hijo de Piedad Córdoba Ruíz, alias Teodora Bolívar de las Farc-MP, como candidato al Senado de la República.

Colombia debe estar atenta, la politización electoral del proceso de La Habana puede tener verdaderos costos críticos para la democracia. Si bien los colombianos, especialmente los que pertenecen a las FF.MM y de Policía, son los más interesados en la Paz, esta no es una mercancía que pueda comerciarse a bajo costo y sólo para satisfacer apetitos electoreros de algunas personalidades.

 
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Publicado por en octubre 29, 2013 en Opinión Pública

 

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