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Y AHORA FIRMAS PARA EL CESE BILATERAL DEL FUEGO

06 Dic

Y AHORA FIRMAS PARA EL CESE BILATERAL DEL FUEGODe manera oportunista las narcoguerrillas inician a través de sus aparatos políticos una campaña destinada a recoger firmas para exigirle al gobierno el cese bilateral del fuego y la suspensión de acciones militares contra sus exhaustas estructuras criminales (ANNCOL-FARC, 2013), durante el año de duración de los diálogos de La Habana han sido neutralizados entre desmovilizados, capturados y muertos en desarrollo de operaciones de la Fuerza Pública, 7.311 bandidos, especialmente responsables de frentes y cuadrillas (PATRIA.COM, 2013) En el mismo período han sido asesinados por la narcoguerrilla 108 miembros de la Fuerza Pública y heridos cerca de 600, lográndose la neutralización de 1.722 acciones terroristas contra blancos civiles y económicos en todo el país.

Bajo el slogan de Clamor social por la paz, el Colectivo de Abogados Alvear Restrepo CAJAR y el MOVICE son los encargados de la tarea de recolección de firmas, se han puesto una meta de 1 millón de ellas para que el gobierno de Colombia y la guerrilla de las Farc pacten un cese bilateral del fuego.

No son razones humanitarias las que llevan a la narcoguerrilla a plantear ahora otra falsa tregua unilateral como argumento de sensibilización para tener éxito en su propuesta de cese bilateral del fuego; sus estructuras armadas resienten una presión del Ejército Nacional y buscan desesperadamente algún alivio a la misma, en tanto representa un incremento de desmovilizaciones y capturas que las privan de mandos medios necesarios para sostenerse, algo que se replica así mismo con las estructuras urbanas o milicias.

Resulta paradójico y una cínica ironía que las Farc invoquen las cifras de muertes, heridos y desaparecidos en 54 años de su actividad criminal, cifras que fueron expuestas por el llamado Centro Nacional de Memoria Histórica que ellas mismas rechazan, para pretender mostrar un inexistente interés en que tales hechos no se sigan sucediendo. Sin ningún reato las Farc citan que según las cifras oficiales del Centro Nacional de Memoria Histórica, en Colombia con ocasión o pretexto del conflicto armado interno, en los últimos 54 años, 220.000 personas fueron asesinadas, 16.340 fueron víctimas de asesinatos selectivos, se perpetraron 1.982 masacres, 25.007 personas habrían sido detenidas y desaparecidas, 27.023 secuestradas y se habría producido el desplazamiento forzado de 5.712.506. Sin contar los más de siete millones de colombianos y colombianas que han dejado el país para huir de la guerra o buscar mejores oportunidades que el país no les ofrece (ANNCOL-FARC, Et.al.)

La paradoja y la cruel ironía es que las Farc repiten el gastado discurso del MOVICE, en el que no reconocen su responsabilidad directa en esa larga historia de muerte y violencia que desde los años 40 adelantan en cumplimiento del objetivo del partido comunista de tomarse el poder; en su discurso las Farc presentan a las víctimas como algo lejano y etéreo e insisten en que la única responsabilidad por ellas es del Estado y la sociedad colombiana. El cese bilateral del fuego, dicen, es urgente para salvar vidas y fortalecer la confianza del pueblo colombiano en la solución política de la guerra, pero mantienen las acciones terroristas y criminales contra el pueblo colombiano, de la mano con las Bacrim, para sostener su negocio narcotraficante.

Es un hecho innegable que las Farc atraviesan una difícil condición interna; la moral de combate de los terroristas ha sido quebrantada tanto por los golpes propinados por la Fuerza Pública, como por los mismos problemas internos que viven las estructuras criminales puramente terroristas y que dependen para su supervivencia de la acción de aquellas dedicadas al narcotráfico (un 60%); las Farc no han podido recomponer sus líneas de comunicaciones y logística y muchos terroristas resienten que mientras ellos afrontan duras condiciones con carencias y precariedades, algunos cabecillas viven como típicos mafiosos rodeados de lujos, bebidas y mujeres, mientras el Secretariado, para el caso de las Farc o el COCE para el Eln, hace años que no vive en el país sino que se encuentra refugiado con ingentes comodidades en países vecinos.

Para las Farc también se agota el tiempo, ya no pueden jugar con la urgencia temporal del gobierno sino que tienen que afrontar la realidad de una situación de crisis. La alianza con las Bacrim se convierte también en un factor de riesgo para la narcoguerrilla. En organizaciones criminales los acuerdos son de complejo cumplimiento, por la naturaleza de sus miembros. Si bien estas alianzas, que han sido con el narcotráfico, les permiten hacer alguna demostración mediática de fuerza mediante el daño a la infraestructura nacional, el secuestro y la extorsión, para lucrarse; y el terrorismo contra las tropas y la población civil, para buscar un efecto político y sicológico; la debilidad de algunas estructuras propias de las Farc pueden despertar apetitos de poder de sus aliados que no dudarían en tomarlo por la fuerza.

De ahí la urgencia de las Farc por presionar un cese bilateral del fuego y de las operaciones militares contra sus estructuras, ganar tiempo para buscar alguna salida decorosa al inevitable rompimiento que se dará en esa organización. Aun lográndose el mejor de los acuerdos políticos de paz es un hecho que las estructuras puramente narcotraficantes no se acogerán a los mismos y el Secretariado requiere garantizar que los terroristas viejos, enfermos o que no comparten la nueva naturaleza narcotraficante puedan retirarse con alguna dignidad; de ahí que afirmar que los voceros de las Farc en La Habana no representan a la totalidad de esa organización no es descabellado, es lo que esta experiencia está demostrando.

Un cese bilateral del fuego y de las operaciones militares contra sus estructuras sería en este momento un inobjetable triunfo estratégico para esa narcoguerrilla, les daría tiempo de que sus organizaciones políticas maquillaran la realidad aduciendo argumentos humanísticos que están lejos de importarle a sus voceros y negociadores; requieren tiempo para dividir el botín acumulado y garantizar control territorial integral para quienes se presentarían como desmovilizados por el fin del conflicto, lo que menos les interesa en este momento es el Congreso, para esas estructuras son más importantes las Asambleas, los Concejos y otras formas organizativas de la sociedad que ellas controlan o eventualmente puedan llegar a controlar para mantener el disfraz político de la organización.

No puede entonces engañarse el gobierno y la sociedad otorgando buena fe a la propuesta que comenzará a agitarse al calor de las festividades navideñas y de comienzo de año como una alternativa para la paz incierta que se negocia en La Habana.

 
1 comentario

Publicado por en diciembre 6, 2013 en Opinión Pública

 

Una respuesta a “Y AHORA FIRMAS PARA EL CESE BILATERAL DEL FUEGO

  1. Rosita Welcker

    diciembre 7, 2013 at 11:37 pm

    DEFINITIVAMENTE LAS FARC COGOBIERNAN EN COLOMBIA EN TODO QUE TAL AMIGOS ESO ES EL COLMO DE LOS COLMOS DEL ABUSO CON EL PUEBLO DE COLOMBIA

     

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