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LECCIONES DE ATAQUE TERRORISTA A INZÁ

10 Dic

LECCIONES DE ATAQUE TERRORISTA A INZÁBien hace el señor Defensor del Pueblo en recordarle a los negociadores de las Farc-Ont, que el D.I.H impone reglas y limitaciones a las acciones armadas irregulares que cobijan a organizaciones como la que ellos representan en la mesa de diálogos de La Habana, que por lo tanto su triunfalismo a la hora de dar “parte” sobre el ataque terrorista a Inzá, en el Departamento del Cauca, es una manifestación tácita de aceptamiento de la responsabilidad penal por comisión de delitos de lesa humanidad como los allí registrados.

El sábado 7 de diciembre de 2013, a la hora de mercado y cuando los humildes pobladores se aprestaban para la celebración de la “noche de las velitas”, las Farc hicieron detonar artefactos explosivos camuflados en un vehículo cargado de cebollas que habían robado en la ciudad de Cali, provocando la muerte de cinco militares que no se encontraban en servicio, un policial y un campesino que acudía al mercado, el señor Ovidio Gutiérrez, líder comunal de la vereda La Pirámide de ese municipio.

El objetivo de las Farc era la estación de policía, pero afectó al menos 127 viviendas civiles,  locales comerciales y edificios públicos; provocó heridas de consideración a más de un centenar de personas y produjo daños que superan los 3 mil millones de pesos (US$1.550.788,00), afectando especialmente a pobladores en situación de vulnerabilidad socioeconómica, esto es, a los más pobres de ese municipio.

El caso del señor Ovidio Gutiérrez es ejemplarizante de lo que sucede en estos ataques indiscriminados de las narcoguerrillas supuestamente contra objetivos de guerra. Había estado en la celebración del grado de bachillerato de una sobrina y se había quedado para ayudar con el arreglo de las sillas utilizadas para la fiesta. Solo durmió unas tres horas. En la madrugada del sábado se levantó con la intención de pasar por el mercado y regresar a su vereda, La Pirámide. La explosión de los ‘tatucos’ activados por las Farc lo sorprendió cuando cruzaba el centro de Inzá. Los restos de Gutiérrez, de 55 años, quien tenía dos hijos varones, quedaron dispersos debajo de un vehículo y en la vía.

Ahora bien, Jesús Emilio Carvajalino, alias Andrés París, vocero de las Farc en La Habana, justificó el ataque criminal con el argumento de que la acción hace parte  de una operación militar propia del conflicto que se libra en Colombia desde hace más de sesenta años, y que por  eso, es necesario ponerle fin a través de la vía negociada; falaces argumentos que demuestran solamente que los negociadores si tienen comunicación directa y en tiempo real con las estructuras criminales que operan en Colombia y que por ende no pueden justificar las sistemáticas violaciones al DIH con la mentira de incomunicación para dar respuestas oportunas.

El art. 218 de la Constitución Política, en cuya confección concurrieron ex terroristas amnistiados, proclama para el país y el mundo que la Policía Nacional de Colombia es un cuerpo armado de naturaleza civil, cuyo fin es asegurarle a los colombianos el ejercicio de los derechos y libertades públicas y la convivencia pacífica. Por lo tanto, a la luz del DIH no es un objetivo militar o de guerra válido.

Las normas de guerra son claras y taxativas al definir lo que es un objetivo militar en un conflicto, aún del conflicto interno que reconoce el actual gobierno; Son aquellos objetos que por su naturaleza, ubicación, finalidad o utilización contribuyan eficazmente a la acción militar y cuya destrucción total o parcial, captura o neutralización ofrezca en las circunstancias del caso una ventaja militar definida (http://www.cruzroja.es/dih/pdfs/temas/glosario/Glosario.pdf), pero así mismo tienen limitaciones, se prohíbe expresamente el ataque indiscriminado, es decir los que no están dirigidos contra un objetivo militar concreto, sino que busca aleatoriamente causarle daño aunque se afecten derechos ajenos a él, en este caso la población civil  y sus bienes cercanos a la instalación policial, que en el caso del atentado terrorista no pueden considerarse bajas o daños incidentales en tanto no son error de la operación armada como tal, sino que intencionalmente son producidos.

Y qué decir de las armas utilizadas en el atentado terrorista, como se replica a todo lo largo y ancho de la historia de las Farc y otras organizaciones narcoterroristas en Colombia; en Inzá, las Farc utilizaron tatucos y cilindros bomba que por su naturaleza artesanal no tienen la capacidad de dirigirse específicamente a un blanco determinado, sino que de manera indiscriminada busca causar daño y dolor; son armas trampa según la definición del DIH proscritas en cualquier conflicto; la persistencia en su uso por parte de las Farc indican una intención sistemática y programada de la acción terrorista para presionar fines políticos, en este caso contaminados por la naturaleza narcotraficante de la otrora organización insurgente.

Otro acto de perfidia que acompaña el atentado terrorista en Inzá, es la utilización de miembros de las comunidades indígenas para la materialización del mismo. Sabedores de la existencia de la jurisdicción especial que acompaña a este segmento de la población, las Farc controlan y dirigen comunidades y resguardos para encontrar “carne de cañón” para sus fines criminales. En Inzá, el autor intelectual fue Edgar López Gómez, alias Pacho Chino, que se valió del indígena  Cristóbal Martínez Dagua, conocido con el alias de ‘Dúber Chiquito’ para atentar contra sus propios coterráneos.

Edgar López Gómez, Pacho Chino, es el sucesor en el mando criminal de Jorge Torres Victoria, alias Pablo Catatumbo, rescatado de un operativo militar para fungir ahora como vocero del narcoterrorismo en La Habana. Eso explicaría la comunicación directa y en tiempo real que las estructuras criminales tienen con sus voceros en La Habana, en las que necesariamente concurren los apoyos internacionales de Venezuela y Cuba como se ha señalado en artículos anteriores.

Si se justifica el ataque terrorista a Inzá sin repercusiones en la mesa de diálogos, se abre la puerta a su continuidad amparada en las mismas declaraciones justificadoras del crimen por el mismo Torres Victoria al anunciar una falaz tregua unilateral por navidad pero advirtiendo a sus bandidos que los ataques sean presentados como respuesta a una agresión, excusa utilizada desde 1948 por el PCC para justificar la combinación de las formas de lucha con la complacencia de algunos minoritarios sectores sociales y políticos.

Inzá debe enseñar al pueblo colombiano y a la comunidad internacional la perversidad de las propuestas de las Farc y el socialismo del siglo XXI en La Habana, su objetivo no es otro que atender al Foro de Sao Paulo y desterrar de Latinoamérica cualquier vestigio de la democracia liberal para imponer el totalitarismo neocomunista atendiendo el modelo cubano.

 
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Publicado por en diciembre 10, 2013 en Opinión Pública

 

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