RSS

¿PUEDE HABLARSE DE COLOMBIA EN ETAPA POSCONFLICTO?

09 Ene

PUEDE HABLARSE DE COLOMBIA EN ETAPA POSCONFLICTOAlgunos aspirantes al Congreso comienzan a hablar de un hipotético escenario de posconflicto de cara a las negociaciones con la organización narcoterrorista Farc en La Habana, Cuba, anticipándose a un eventual éxito del proceso y al alcance de unos acuerdos que serían refrendados por el pueblo colombiano poniendo fin a un conflicto armado interno de más de 50 años.

Para ubicar la definición del concepto, debemos señalar que posconflicto es el período de tiempo que sigue a la superación total o parcial de los conflictos armados. Puede entenderse como un concepto de un único atributo: la reducción del número de homicidios relacionados con el conflicto por debajo de un umbral determinado, que le otorga o le niega el estatus de conflicto activo (ROSARIO., 2013)

Luego de un año de diálogos sólo se ha avanzado en dos puntos de una agenda de cinco, logrando algunos acuerdos parciales sobre la cuestión agraria y la participación política de las Farc en ese posconflicto, actualmente se discute lo relacionado con el narcotráfico y quedan pendientes los puntos de fin del conflicto y el relativo a las víctimas como lo relacionado con la implementación, verificación y refrendación del proceso, conforme al acta de compromiso suscrita el 26 de agosto de 2012 por los plenipotenciarios del gobierno nacional y la organización narcoterrorista, denominada Acuerdo General para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera.

Conforme a diversos expertos en posconflicto, este debe ser una etapa de construcción de paz, de fortalecimiento y la solidificación de la paz para evitar una recaída en el conflicto. Es un concepto inferior en extensión a “postconflicto” y abarca un mayor número de atributos, tales como el DDR (procesos de desarme, desmovilización y reintegración de excombatientes), la reconciliación, la atención a población vulnerable, la construcción de memoria y verdad, la justicia transicional y la reparación, la prevención de la violencia y el crimen, la reforma de las Fuerzas Armadas y de Policía, la reconstrucción y el desarrollo económico, la estabilización política y la participación del sector privado, la sociedad civil y la comunidad internacional en todos ellos (Galtung 1975; Boutros-Ghali 1992; Chetail 2009; Rettberg 2003 y 2012).

Como parte del acuerdo antes citado, es comprensible que las discusiones no se hagan públicas para evitar la incidencia de factores ajenos a la mesa de diálogo, sin embargo la información pública ha llegado por diversos canales abiertos por la organización terrorista a fin de poner en funcionamiento su aparato político y presionar con diversas manifestaciones y actos su posición en dicha mesa, hasta el punto de que una sanción disciplinaria al alcalde de Bogotá, ex guerrillero del M-19 amnistiado Gustavo Petro Urrego se convierte en factor ajeno a la negociación que se esgrime como argumento de negociación por parte de las Farc.

Si bien es cierto, es previsible que en esta etapa no puede haber construcción de paz en medio del cruce del fuego entre actores, sí podría hablarse de construcción de paz en zonas y espacios que no estén en medio de las hostilidades, es decir, cuando existen ventanas de postconflicto (Ugarriza 2013), como pretenden señalar los entusiastas defensores del proceso y los políticos en trance electoral, las Farc y sus diferentes aparatos políticos han aprovechado hábilmente la negociación para consolidarse como voceros de las manifestaciones de inconformidad y demandas sociales, políticas y económicas de diferentes sectores especialmente en zonas donde tienen o tuvieron alguna presencia y control terrorista y que son estratégicas para el criminal negocio narcotraficante en los Santanderes. Arauca, Guaviare, Putumayo, Nariño y Cauca, así como en el Urabá y Chocó; anticipándose al acuerdo de participación política y esgrimiéndolo incluso como arma de presión al gobierno nacional ante la comunidad internacional.

Es evidente que ante esta “tregua política” tácita en el proceso, las Farc están trabajando arduamente a la construcción de un proyecto político de control territorial integral en las áreas que son estratégicas para mantener estructuras dedicadas al narcotráfico; la generación de circunscripciones especiales de paz a cargo de las Farc, duplicará el problema existente con los resguardos indígenas y la precaria acción del Estado para su control interno desde el punto de vista judicial, policial y militar.

Mientras el gobierno nacional ha mantenido la ofensiva militar contra las estructuras criminales de las Farc, se ha anticipado con el llamado marco jurídico de la paz y toda una estrategia de socialización de la necesidad de laxitud e indulgencia con los cabecillas y responsables de delitos de lesa humanidad y crímenes de guerra vinculados a esa organización narcoterrorista, hecho que se ha convertido en el centro de debate del actual proceso electoral en el país y que es presentado, incluso por el Fiscal General de la Nación y otros voceros del poder judicial, como uno de los costos que la sociedad debe asumir para consolidar el posconflicto como etapa de construcción de la paz, bajo la premisa de que la justicia no puede ser un obstáculo para la paz.

Desde este punto de vista, aunque no puede hablarse aún de una etapa posconflicto si se están creando las condiciones políticas y jurídicas necesarias para entrar en ella y hábilmente se conduce a que los acuerdos alcanzados en La Habana sean refrendados sin mayor dificultad o en su caso, mediante una asamblea constituyente donde las Farc y las fuerzas políticas a ellas afines tengan una presencia numerosa sin mediar un proceso de elección de los constituyentes para cambiar la Constitución Política conforme a la voluntad de la narcoguerrilla aunque el gobierno se empeñe en decir casi a diario que los fundamentos del Estado, de la política económica y relacionados con las Fuerzas Militares y de Policía no estarán en negociación en ningún momento.

Por lo menos eso es lo que diversos estamentos políticos dejan entrever en el actual debate electoral para la elección de Congreso y Presidente en los meses de marzo y mayo de 2014.

 
Deja un comentario

Publicado por en enero 9, 2014 en Opinión Pública

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: