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CAMPESINOS NO LE JALARÁN A UN NUEVO PARO AGRARIO

14 Mar

CAMPESINOS NO LE JALARÁN A UN NUEVO PARO AGRARIOEl paro que se está proponiendo es cosa del Polo y la UP, de las dignidades campesinas que ellos manejan no de los campesinos, afirmaba un dirigente agrario al término de una reunión con el alto gobierno y en las que se hicieron importantes anuncios de alivios e incentivos económicos para este sector vital en la economía nacional.

Las frases de ese dirigente se sustentan en los llamados que se vienen haciendo para un “segundo round” del paro campesino como se ve en la página de las Farc Anncol, y con tal objeto convocaron una Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular a desarrollarse en Bogotá los próximos 15 al 17 de marzo y en el cual aspiran a reunir 30.000 delegados de todo el país (ANNCOL-FARC, 2014); el carácter eminentemente político de este evento se refleja en las palabras de Olga Quintero, quien se declara líder de los campesinos de Bogotá, al indicar que “Nos reuniremos con el objetivo de analizar el estado actual de las mesas de negociación y preparar la Gran Movilización Agraria, Campesina, Étnica y Popular 2014”.

Ni la Sociedad de Agricultores de Colombia SAC, pese a la crisis por la que atraviesa actualmente, ni las distintas Federaciones que agremian a los productores agrarios en el país parecen dispuestas a sumarse a una nueva aventura que en el 2013 dejó pérdidas superiores a los 300 mil millones de pesos, afectando con más dureza a los pequeños y medianos campesinos, a productores del sector ganadero y transportadores, exportadores y a los consumidores finales que debieron pagar sobreprecios de los pocos productos que llegaban a los mercados; los lecheros por ejemplo vieron perderse más de 1.5 millones de litros de leche lo que constituye una afrenta moral en un país donde todavía hay grandes falencias alimenticias en la infancia.

Hay que recordar que las dignidades a que hace referencia el dirigente agrario que rechaza un nuevo paro, surgieron precisamente en el paro anterior. Los labriegos, a través de las llamadas “dignidades” (cafetera, papera, cebollera…), conformaron grandes y organizados comités de pequeños y medianos productores, que les pusieron el ‘tate quieto’ a los gremios que supuestamente los representaban. Lo que empezó por ‘Dignidad cafetera’, manejada por el MOIR del Senador Robledo, poco a poco encontró otros correlatos como ‘Dignidad papera’ y ‘Dignidad cafetera’ entre otros. El politólogo Fernando Giraldo asegura que este hecho da cuenta del debilitamiento de la clase política del país y del gran problema de liderazgo de las élites. Para él, los gremios tradicionales no supieron interpretar la preocupación de los sectores agrarios ni pudieron dirigir el progreso equitativamente (VANGUARDIA.COM, 2013).

Y sin duda alguna esa crisis de liderazgo en el sector es la que tratan de aprovechar los sectores de la izquierda política y el narcoterrorismo para ganar posicionamiento de cara a las negociaciones de La Habana y una situación de posconflicto donde se generarían unas zonas de reserva campesina con algún grado de autonomía política, administrativa y económica en áreas geográficas de interés estratégico para ellas en tanto allí se concentra el núcleo de los cultivos ilícitos, la producción y el comercio de narcóticos, tema que ocupa precisamente ahora la agenda de las negociaciones del gobierno y las Farc.

Existe otra razón de urgencia para la izquierda y el narcoterrorismo por generar de manera inmediata situaciones de hecho y confrontación social para obligar a la intervención de la fuerza pública, generar situaciones que puedan explotar mediáticamente como “violencia del Estado” para aliviar la presión informativa sobre los graves hechos que se están dando en Venezuela mediante una falaz interpretación de la “solidaridad internacionalista” del socialismo del siglo XXI, la misma que utilizaron en el pasado para justificar la intervención de mercenarios en los conflictos internos de Centro y Sur América.

Otro sesgo politiquero de la convocatoria del Polo, UP y Farc está constituido por la adhesión a esta Cumbre del sector político que apoya al alcalde Gustavo Petro, quien se encuentra pendiente de una definición de fondo de las Altas Cortes sobre el acto disciplinario que lo destituye e inhabilita o de una posible revocatoria del mandato que debe desarrollarse el próximo 6 de abril. De manera oportunista el llamado Progresismo liderado por Petro se suma a un posible paro campesino y la disposición de espacios públicos de la ciudad para la realización de la Cumbre seguramente estará acompañada de movilizaciones para demostrar un apoyo político al burgomaestre.

Si bien un paro de las dimensiones del ocurrido en 2013 no es previsible, si lo es que se susciten situaciones de orden público en regiones como el Catatumbo, el suroccidente colombiano y departamentos del centro del país, acompañados de otras movilizaciones a las que están llamando organizaciones como la MANE y los llamados sectores populares, cuyo único objetivo es enturbiar el proceso electoral presidencial de mayo; la izquierda sabe que no concitará el apoyo de los electores más allá del 3 o 4% del total de ciudadanos, pero necesita crear condiciones subjetivas que le permitan una deslegitimación mediática del Estado social de derecho.

 
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Publicado por en marzo 14, 2014 en Opinión Pública

 

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