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FIN DE OTRO CICLO EN LA HABANA

06 May

FIN DE OTRO CICLO EN LA HABANAOpacada por las informaciones de escándalos, diatribas y descalificaciones que caracterizan el certamen electoral de 2014, el parcial paro agrario y las acciones terroristas cometidas a su amparo, la noticia del fin de otro ciclo de conversaciones en La Habana ha pasado poco menos que desapercibida pese a la importancia del tema tratado: el narcotráfico.

Y es que el asunto no es de poca monta, las Farc desde los años 80 se han ido convirtiendo en uno de los cárteles más poderosos del tráfico de narcóticos, ahora asociadas con las bandas criminales que sucedieron a los otrora cárteles de Cali y Medellín, son aliadas de las organizaciones mafiosas mexicanas que controlan este criminal mercado. Pese a las evidencias plenas los voceros de las narcoguerrillas se empeñan en negar esa naturaleza delincuencial de esa organización, por ende no es comprensible o posible que existan acuerdos sobre el particular en el proceso de paz, sin que aflore la verdad para que surjan de ella.

No es lógico, ni sensato, que una negociación de esta envergadura se insista en desconocer la verdadera naturaleza actual de las Farc y se pretenda mostrar unas guerrillas idílicas de los años 60 que luchaban por una causa política, el socialismo real propuesto por la URSS; las Farc de hoy son una organización criminal compleja que nada tiene que ver con “revoluciones socialistas” aunque mantengan el discurso inamovible y ortodoxo del marxismo-leninismo, característico de sus más de 50 años de agresión irracional como parte de la “combinación de las formas de lucha”.

Lejos están las Farc de ser la organización altruista que predica Carlos Gaviria Díaz y algunos sectores de la izquierda política; precisamente su accionar criminal ha llevado a que la comunidad internacional las califique como una “organización terrorista” que debe ser combatida a la luz de las resoluciones de la ONU y la legislación penal internacional. Sobre eso no puede haber equívocos, ni el tema es para tratarlo con la displicencia de quienes proponen castigarlas con “trabajo social” como parte de la aplicación de la justicia transaccional a los delitos de lesa humanidad y crímenes de guerra que sin duda han cometido y por los que pesan condenas a varios cabecillas y componentes de la narcoguerrilla, aunque al parecer la Fiscalía las desconozca.

Las finanzas de las Farc no provienen del “gramaje”, como ellas insisten, cobrado a los narcotraficantes, tienen sus propios cultivos, laboratorios y rutas de comercio de narcóticos, cocaína y marihuana, como se ha evidenciado en numerosos correos electrónicos incautados en diferentes operaciones militares y de policía; pero su estructura mafiosa va más allá y hoy controlan, en alianza con las bacrim, la minería ilegal del Chocó, Valle, Cauca y Nariño, y son amas y dueñas de la explotación del coltán (columbita-tantalita), entre otros minerales, en Guaviare, Vaupés y Guainía o en sociedad con criminales de Venezuela en territorio de ese país. Son numerosas las denuncias de cómo han sometido comunidades indígenas a la esclavitud para esos fines.

Por causa de la explotación del narcotráfico y la minería ilegal los costos que debe asumir la nación son incalculables, no sólo económicos sino en la pérdida de recursos naturales no renovables, deforestación y pérdida de la capa vegetal de los terrenos. Como bien lo ha definido la Contraloría General de la República, enunciados, usurpan la propiedad pública sobre los bienes de la Nación, desaprovecha abiertamente los recursos naturales no renovables, afecta de manera sensible fauna, flora, aire, agua y suelo, genera sobrecostos en el uso de recursos imprescindibles para la vida y genera pasivos ambientales, que niegan a los pobladores el racional usufructo de dichos recursos, ocasiona problemas de salubridad pública, seguridad alimentaria, desplazamiento forzoso y muchos otros problemas de orden social, esto sin mencionar otros aspectos de carácter económico, fiscales y de seguridad pública (REPÚBLICA, 2014) Costos a los que deben sumarse los de los irracionales atentados contra oleoductos y estructuras energéticas.

Estas son las verdades que deben salir a flote en La Habana para garantizar seriedad y éxito al proceso de paz. Una mala paz, basada en mentiras, sólo sería la cuota inicial de una nueva época de violencia.

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1 comentario

Publicado por en mayo 6, 2014 en Opinión Pública

 

Una respuesta a “FIN DE OTRO CICLO EN LA HABANA

  1. Augusto Gutierrez

    mayo 8, 2014 at 4:17 am

    Solo se necesita tener un dedo de frente para entender que esta fue la mejor FARSA implementada por Santos, para dejar ver su lado izquierdista. Y lo peor es que con nuestra incapacidad de actuar y montar una verdadera revolución en contra, estamos cayendo en el mismo destino que los venezolsnos. Tal vez ya sea un poco tarde, aunque si a alguien le suena la idea, soy el primero en participar. Que Dios se apiade de nosotros con el OSCURO futuro que se nos avecina.

     

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