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LAS ESCUELAS DE ADOCTRINAMIENTO Y RECLUTAMIENTO INFANTIL DE LAS FARC

14 Jun

El reclutamiento de menores como delito de lesa humanidadCon el nombre de “Infancia Bolivariana” la organización narcoterrorista se ha fijado desde 2011 como objetivo el adoctrinamiento y reclutamiento de niños desde los 5 a los 12 años de edad, especialmente en los departamentos que conforman la Orinoquía y la Amazonía colombianas.

Este trabajo político-militar es responsabilidad del Secretariado de la organización criminal y es paralelo al reclutamiento de adolescentes desde los 15 años de edad directamente a las tareas narcoterroristas. La Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía, en un informe de más de 60 páginas, ha registrado las directrices de las Farc para enlistar a niños en su organización. En la séptima conferencia de la guerrilla se deja constancia que cada frente tendrá comisiones de reclutamiento que “con estricto tacto” deberán escoger candidatos a partir de los 15 años, que previamente pasaron un trabajo de adoctrinamiento. En el denominado ‘Diario resistencia de Marquetalia’ las Farc señalaron lo siguiente: “Los jóvenes de 10 años en adelante pueden hacer tareas propias de su edad, como la organización de la juventud revolucionaria. Un muchacho educado en la escuela de las luchas armadas revolucionarias es casi seguramente un buen guerrillero” (ELESPECTADOR, 2013)

Para la Oficina de DD.HH de la ONU, la prueba más escabrosa de esta política de reclutamiento se encuentre en una cartilla decomisada durante una operación militar titulada “Club pioneros, el castillo Meta: Guía para el trabajo de los clubes infantiles bolivarianos”. En la página cuatro se lee: “El objetivo de los clubes infantiles bolivarianos es ayudar a la educación, orientación y formación de la infancia. Despertar su creatividad hacia el bien común para que desde temprana edad sea un luchador por los cambios sociales convirtiéndose en un revolucionario”. Y en la página cinco se añade: “Pueden ser pioneros los niños de 5 a 12 años”. Según advierte la propia cartilla, cada frente deberá adoctrinar a esos niños en las lógicas de la guerra “para venderles los ideales afines a las Farc, considerando como pioneros a los infantes bolivarianos”.

Al cruzar estadísticas con otras entidades del Estado, la Fiscalía estableció que de 5.075 menores desvinculados del conflicto, 3.000 pertenecían a las Farc, 1.054 a las autodefensas, 753 al Eln, 144 a bandas criminales y 31 al Epl. El informe de Justicia y Paz se concentró en la política de reclutamiento de las Farc para concluir que en 31 de los 32 departamentos de Colombia esta organización ilegal sumó niños a sus filas. Sólo se salvó San Andrés. El departamento con mayor incidencia de reclutamiento fue Antioquia, a través del bloque Noroccidental, con 340 menores enlistados. Del bloque Sur se desmovilizaron 332 niños; del bloque Oriental, 279; del Comando Conjunto Central, 239, y del Comando Conjunto de Occidente, con sede en Cauca, 210. Eso para poner algunos números apenas.

Esta actividad criminal se extiende a todas las zonas donde las Farc mantienen alguna presencia. Según las estadísticas, del universo de 1.364 menores de 16 años desmovilizados de las Farc, 569 de ellos no explicaron el motivo de su pertenencia al grupo criminal, 175 lo hicieron por plata, 133 por amenazas, 94 por problemas familiares, 86 por desempleo, 43 porque fueron obligados, 35 por afición a las armas, 27 por gusto, 22 por falsas promesas, 15 porque estaban aburridos, 9 por amistad o enamoramiento y otros 6 por curiosidad. La actividad desarrollada por los menores reclutados fue diversa, hallándose que la principal fue la de combatiente, seguido por el oficio de miliciano bolivariano, en tercer lugar miliciano y de ahí para abajo el manejo de explosivos, la vigilancia de secuestrados, el tráfico de armas y el asesinato. En total, 489 menores fueron combatientes, 126 usados para recaudar dinero, a 74 los volvieron explosivistas, 65 adolescentes negociaron armas, 47 se encargaron de los plagiados y 26 mataron (ONU-DD.HH, 2013)

Al revisar el nivel de escolaridad de los reclutados se lee que 775 no pasaban de quinto de primaria, que sólo 4 habían terminado su bachillerato y 76 eran analfabetas. Los departamentos en donde más fueron reclutados niños indígenas fueron Vaupés, Cauca y Putumayo. En total se registraron 48 casos. La etnia nasa fue de la que más infantes se llevaron las Farc. De ahí que la Fiscalía concluya que “las Farc explotan todos los factores y las condiciones existentes en las zonas donde tienen presencia para cumplir con el objetivo de mantener un número mínimo de integrantes”. Al concentrarse en los 349 casos de reclutamiento del bloque Oriental, la Fiscalía determinó que los frentes Jacobo Arenas y Manuel Cepeda Vargas aportaron las cifras más altas de niños en sus filas (ONU-DD.HH. Et.al)

Esta situación de violación al D.I.H. es manejada por las Farc a través de las llamadas Escuelas de Formación de Cuadros, que como queda evidenciado ahora inician desde los denominados Clubes de Pioneros, estos estarían adscritos a las Escuelas Isaías Pardo I y II, que operan en Caquetá (Bloques Sur y Oriental); la Hernando González Acosta en el área de La Macarena, San José del Guaviare, Meta, Guainía y Arauca (Bloque Oriental); Hernán Murillo Toro al sur del Tolima  y norte de Huila (Comando Conjunto Central). En la zona del Catatumbo estaría operando la Escuela La Esperanza y otra en el sitio conocido como El Rancho en Rio Negro Santander, hay información que indica que las Farc tienen una de estas escuelas cerca de Barquisimeto, Venezuela, que depende del llamado Movimiento Continental Bolivariano.

El perverso objetivo de estas escuelas y los clubes de pioneros  es como lo señalan los documentos incautados a las Farc y denunciados por la misma Oficina de Derechos Humanos de la ONU, la formación político-militar desde los 5 años de edad para asumir tareas de combate: Un muchacho educado en la escuela de las luchas armadas revolucionarias es casi seguramente un buen guerrillero.

Acciones como las adelantadas por las Farc han servido de fundamento para las primeras condenas proferidas por la Corte Penal Internacional, en tanto el reclutamiento forzado de niños, niñas y adolescentes es una conducta claramente prohibida y sancionada en el Estatuto de Roma y demás normas del DIH (Convenio de Ginebra de 1949 y sus Protocolos Adicionales). El citado Estatuto de Roma claramente define esa conducta como crimen de guerra al señalar que: Se entiende, en particular, por ” crímenes de guerra ” reclutar o alistar a niños menores de quince años en las fuerzas armadas (o en grupos armados) o utilizarlos para participar activamente en las hostilidades, ya sea en conflictos armados internacionales como no internacionales. Así mismo el Protocolo Facultativo relativo a la participación de niños en los conflictos armados es taxativo en indicar que los grupos armados no estatales no deben, en ninguna circunstancia, reclutar o utilizar en las hostilidades a menores de dieciocho años. Los Estados Partes adoptarán todas las medidas posibles para impedir estas prácticas, en particular las medidas legales necesarias para prohibirlas y penalizarlas.

Por ser la infancia y la adolescencia el objeto criminal de esta depravada conducta no puede ser objeto de beneficios legales, amnistías, indultos u otras formas de tratamiento laxo por parte del Estado en la aplicación de su normatividad interna, no son delitos conexos al de rebelión o de los llamados delitos políticos, inexistentes en el estatuto punitivo colombiano.

La Corte Constitucional ha señalado, al resolver demandas contra el tipo penal de reclutamiento de menores y reclutamiento ilícito, que “Las normas penales previstas en los artículos 14 de la Ley 418 de 1997 y 162 de la Ley 599 de 2000, lejos de controvertir los preceptos internacionales en la materia, aseguran la penalización de las conductas proscritas por la comunidad internacional frente al reclutamiento y utilización de menores en los conflictos armados. De hecho aunque los tipos penales no son idénticos a los previstos en el DIH o en DPI, -como no lo son ellos entre sí-, es claro que las conductas que tales disposiciones internacionales pretenden evitar en el concierto del conflicto armado, están previstas en el derecho penal interno. Esta conclusión e interpretación se ve reforzada, con el principio de integración de las normas internacionales de derechos humanos que se encuentra previsto en el artículo 2º del  Código Penal actual, por lo que se concluye que ninguna de las normas demandadas adolece de una omisión legislativa relativa violatoria de la Constitución o del bloque de constitucionalidad” (Sentencia C-240/09).

No puede entonces el Estado, por razones políticas, sustraerse a la aplicación de la normatividad penal con relación a las personas que resultaren culpables de la comisión de tan aberrante crimen, aún dentro de los parámetros de la llamada justicia transicional, sin incurrir en omisión del cumplimiento de sus deberes como Estado parte del Estatuto de Roma.

Ver el documento.

GUIA CLUBES INFANTILES (1) (1)

 
1 comentario

Publicado por en junio 14, 2014 en Opinión Pública

 

Una respuesta a “LAS ESCUELAS DE ADOCTRINAMIENTO Y RECLUTAMIENTO INFANTIL DE LAS FARC

  1. Rosita Welcker

    junio 16, 2014 at 2:01 pm

    LOS QUE VOTARON POR CASTRO COMUNISMO AYER ELLOS SERAN LAS PRIMERAS VICTIMAS DEL REGIMEN Y EL MISMO SANTOS ARMA DE DOBLE FILO YA VERAN COMO SERA Y LO VERE CON MIS PROPIOS OJOS

     

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