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SOBRE EL FUTURO DE LAS ESTRUCTURAS DE LAS FARC

04 Jul

SOBRE EL FUTURO DE LAS ESTRUCTURAS DE LAS FARCEn el entendido que el proceso de La Habana culmine exitosamente y se firmen acuerdos de paz con las narcoguerrillas de las Farc, la pregunta que debe resolverse es cuál sería el futuro de las estructuras que esta organización mantiene; cerca de 9.000 guerrilleros en los frentes armados y aproximadamente 5.000 integrantes de las milicias urbanas que conforman fundamentalmente las Redes de Apoyo al Terrorismo, que eventualmente se desmovilizarán y sobre muchos de los cuales no habría acción penal alguna por no estar comprometidos en delitos de lesa humanidad o crímenes de guerra.

Si bien las recientes experiencias de desmovilización de organizaciones armadas ilegales no es del todo un fracaso, si han mostrado que cerca de un 40 % de los antiguos miembros de guerrillas o de las autodefensas ilegales han vuelto a ser parte de nuevas estructuras criminales atraídos por el narcotráfico y otros delitos de alto impacto como ahora lo es la minería ilegal, amén de las conductas conexas para su ejecución.

La Agencia Colombiana para la Reintegración de la Presidencia de la República, señala que solo desde octubre de 2012 a septiembre de 2013, en todo el país se registra un total de 31.530 desmovilizados. Desde su creación han sido más de 46 mil personas. Para las mismas narcoguerrillas, la cifra es desconcertante, si se tiene en cuenta que hoy las Farc no superan los 15 mil hombres en armas y el Eln, con milicia incluida, no pasa de 2000, según informes de inteligencia militar.

La primera dificultad estriba entonces en la definición del número real de integrantes de las narcoguerrillas y sus redes de apoyo, sobre todo en aquellas áreas donde trabajan conjuntamente con las Bacrim los temas de narcotráfico, minería ilegal y otros delitos como extorsión y secuestro. Cuántos desmovilizados de los procesos anteriores serán presentados ahora como integrantes de las Farc y Eln y qué pasará con respecto a los procesos penales que tenían, que habían sido suspendidos e incluso indultados o amnistiados, pero que deben continuar por su retorno a organizaciones criminales.

Ahora, de manera optimista el gobierno ha señalado que la desmovilización de las estructuras de las Farc y del Eln contribuiría además a la erradicación de los cultivos y laboratorios de procesamiento de narcóticos. Sobre este particular el columnista Gustavo Duncan plantea una seria reflexión. La verdadera capacidad de las Farc de erradicar los cultivos de coca en el momento en que se desarmen. Las guerrillas, al igual que los paramilitares, han podido reclamar la obediencia de los colonos cocaleros porque disponen de la fuerza. Sin fusiles, nadie les va a hacer caso. La poca “legitimidad” que tienen las Farc sobre esta población reposa precisamente en la protección que brindan a unos cultivos criminalizados por el Estado. (DUNCAN, 2014)

Si piden lo contrario, que renuncien a la única fuente real de ingresos de la región, estarían arriesgándose a perder cualquier base de respaldo popular. Y si lo hacen soportados en la fuerza militar del Estado, serían vistos como los agresores que antes combatieron. Lo más probable es que otros grupos armados, incluidas aquellas ‘bacrim’ que surjan de la desmovilización de las Farc, retomen el control de las comunidades cocaleras (Duncan. Et.al.) y de las dedicadas a la minería ilegal, hoy la mayor fuente de financiamiento de estas organizaciones delincuenciales.

El asunto plantea inquietudes también en el campo político. La expresión de preferir ver a las Farc echando discursos en el Congreso que bala en el monte no pasa de ser una manifestación de ese realismo mágico que envuelve el proceso de La Habana. ¿Tienen las Farc verdadero interés en convertirse en fuerza política dentro de un sistema democrático en el que no creen? Fuera de algunos cabecillas con un nivel político definido y algún grado de representación, es poco probable que la mayoría de los cuadros de esa organización estén vislumbrando un futuro en los Concejos, Asambleas u otros organismos de representación popular, los cargos a que podrían aspirar ya los tienen los representantes de las fuerzas de izquierda afines ideológicamente a las narcoguerrillas.

Con razón señala y se pregunta el columnista citado: Personas cercanas a las negociaciones, de lado y lado, han dejado entrever que una de las concesiones que se les darían a las Farc sería algún tipo de autoridad política en las zonas de colonización. La idea tiene sentido, ya que durante las últimas décadas han sido un Estado en la práctica de muchas de estas comunidades, que sin duda serían las denominadas Zonas de Reserva Campesina autónomas que reclaman los terroristas en La Habana. ¿Implica la cesión de autoridad restricciones de la competencia democrática en las zonas de frontera agrícola? ¿Podrán solo participar candidatos avalados por las Farc, ahora como partido político legal? Por el bien de la paz, ¿deberán renunciar estas regiones a una verdadera democracia? (Duncan. Et.al.)

Todas estas inquietudes llevan a un mismo lugar: ¿Se va a permitir que las Farc mantengan estructuras armadas para el cumplimiento de esos fines? Anticipándose a esas naturales dudas algunos miembros de la coalición de gobierno han señalado desde el mismo Congreso la posibilidad de crear una especie de policía rural o Guardia Nacional conformada por los integrantes de las estructuras narcoterroristas que se desmovilicen –propuesta presentada por Cambio Radical, partido al que pertenece el Vicepresidente electo- o la conformación de una unidad adscrita al Ejército encaminada al control de narcotráfico y bacrim como lo propuso el alcalde de Bogotá, Gustavo Petro.

No sobra señalar que ese es el escenario que buscan las Farc y aunque el gobierno señala que ni las FF.MM, ni la doctrina militar vigente, son objeto de negociación en La Habana, los auxiliadores y apologistas de las narcoguerrillas están trabajando arduamente en diversos frentes proponiendo tal posibilidad como verdadera salida “política” al conflicto, en tanto permite la reinserción de los desmovilizados en un sector donde pueden desarrollar su “vocación militar”, idea que parece muy ingenua y de fácil aceptación por la sociedad, pero que encierra toda una estrategia para mantener y legitimar la combinación de las formas de lucha.

Para las Farc alcanzar la concreción de estos objetivos sería una victoria estratégica colosal, ser un Estado reconocido dentro del Estado.

 
1 comentario

Publicado por en julio 4, 2014 en Opinión Pública

 

Una respuesta a “SOBRE EL FUTURO DE LAS ESTRUCTURAS DE LAS FARC

  1. NELSON ROBERTO PARDO GIRALDO

    julio 4, 2014 at 2:15 pm

    Apreciados amigos, felicitaciones por los magníficos artículos que publican. Quisiera solicitarles que le den al articulo ” CPI ADVIERTE A LAS FARC Y ELN”, una publicación individual, ES MAGNIFICO Y LA GENTE NO LO VE CON FACILIDAD. Cordial  Saludo Nelson Roberto Pardo Giraldo

     

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