RSS

VIVIR Y MORIR CON LA VIOLENCIA

09 Ago

VIVIR Y MORIR CON LA VIOLENCIAHace 20 años cayó Manuel Cepeda Vargas, senador del partido comunista que introdujo a Colombia, junto a Gilberto Vieira, la tesis de la “combinación de todas las formas de lucha para la toma del poder”, adoptada por el IX Congreso de ese partido dentro de la estrategia moscovita de generar violentas revoluciones comunistas en los países del tercer mundo y ganarle la guerra fría al sistema de la democracia occidental.

Como producto de esa tesis el PCC instrumentalizó a un grupo de ex guerrilleros liberales del Tolima, de donde era oriundo Cepeda, que no se habían acogido a las amnistías ofrecidas por el gobierno de Gustavo Rojas Pinilla y posteriormente el de Alberto Lleras Camargo, creando lo que llamaban “autodefensas campesinas” que devendrían en Farc en 1964 cuando fueron expulsadas de la región de Marquetalia.

El PCC nunca negó esa realidad y la reconoce a través de su semanario Voz cuando señala: Los anticomunistas lo tacharon de radical y promotor de la combinación de las formas de lucha, porque fiel a los postulados comunistas la entendió como característica de la lucha popular y de masas en Colombia. (VOZ, 2006) Es decir, Manuel Cepeda Vargas defendió toda su vida el terrorismo como instrumento para imponer la ideología comunista en el país.

La lucha armada ha sido connatural a todo proceso “revolucionario” comunista. Ya en 1906 Lenin pregonaba: La lucha armada persigue dos fines diferentes, que es preciso distinguir rigurosamente: en primer lugar, esta lucha se propone la ejecución de personas aisladas, de los jefes y subalternos de la policía y del ejército; en segundo lugar, la confiscación de fondos pertenecientes tanto al gobierno como a particulares. Parte de las sumas confiscadas va al partido, parte está consagrada especialmente al armamento y a la preparación de la insurrección, parte a la manutención de los que sostienen la lucha que caracterizamos; las pequeñas expropiaciones sirven en primer lugar, e incluso a veces enteramente, al sostenimiento de los “expropiadores”. Esta forma de lucha ha tomado un amplio desarrollo y extensión, indudablemente, tan sólo en 1906, es decir, después de la insurrección de diciembre. La agudización de la crisis política hasta llegar a la lucha armada y, sobre todo, la agravación de la miseria, del hambre y del paro en las aldeas y en las ciudades han desempeñado un importante papel entre las causas que han originado la lucha de que tratamos. El mundo de los vagabundos, el “lumpenproletariat” y los grupos anarquistas han adoptado esta forma de lucha como la forma principal y hasta exclusiva de lucha social. Como forma de lucha empleada en “respuesta” por la autocracia, hay que considerar: el estado de guerra, la movilización de nuevas tropas, los pogromos (asesinato de opositores, de judíos y burgueses) de las centurias negras (Siedlce) y los consejos de guerra. (V.I.LENIN, 1906)

Esas son las tesis y propuestas que introdujo Cepeda Vargas al país y condenaron a la nación a más de 50 años de irracional violencia a través de las Farc y replicada ese mismo año, 1964, por el Eln y otros grupos criminales surgidos posteriormente y ya desmovilizados, Epl, M19, ADO y otros.

No fue entonces, como ahora pregona su hijo y también senador del PDA Iván Cepeda Castro, que a Manuel Cepeda lo hubieren asesinado por causa de sus ideas, porque sus ideas si se materializaron en hechos de violencia contra el pueblo colombiano y en la guerra sucia surgida entre los narcotraficantes y las Farc sus ideólogos y apologistas se convirtieron en objetivo de la misma, por esa razón murió Cepeda Vargas en medio de la violencia que promulgó en los 50 y prohijó hasta su fin el 9 de agosto de 1994.

Luis Pérez Gutiérrez retomando el antigua principio que señala que la violencia termina cobrando la vida de quien la incita, señala: Por eso, quien pregona o practica la violencia lleva en su corazón el más degradante principio de la actividad humana; en un corazón violento solo se cultiva maleza y venganza (Violencia inútil., 2014). Cuando Manuel Cepeda Vargas pregonaba la lucha de clases y la combinación de las formas de lucha estaba estimulando la violencia como expresión de la degradación de la idea política y no podía esperarse que esa acción se quedara sin reacción de la misma degradada naturaleza.

Nadie puede alegrarse por la muerte de un ser humano en ninguna circunstancia, pero tampoco se puede justificar o querer excusar a quien vivió y murió por la violencia presentándolo como un mártir por razón de sus convicciones; de la misma manera entonces justificarían a Stalin, Hitler, Mao, Pol-Pot y a tantos grandes criminales que sembraron de dolor las páginas de la historia de la humanidad.

 
Deja un comentario

Publicado por en agosto 9, 2014 en Opinión Pública

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: