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SOBRE VÍCTIMAS Y VICTIMARIOS

15 Ago

SOBRE VÍCTIMAS Y VICTIMARIOSA riesgo de volverse repetitivo es necesario volver sobre el tema de las víctimas y los diálogos de La Habana, columna vertebral del proceso que allí se adelanta con las Farc como señalara el vocero de los negociadores gubernamentales. Hasta ahora no hay una justificación real para validar el por qué allá se va a hablar del universo de las víctimas del conflicto y no de las ocasionadas por las partes que están negociando. ¿Qué podrán resolver las Farc con relación a las víctimas de los paramilitares o de las bandas criminales, si unos y otros no están presentes en ese diálogo, en esa negociación? ¿Los cabecillas de las autodefensas ilegales le entregaron alguna vocería sobre sus acciones criminales al Estado o a las narcoguerrillas?

Resulta entonces que esas víctimas de estas organizaciones delincuenciales diferentes a las Farc, no van a poder exigir a sus victimarios actos de verdad, justicia y reparación porque ellos no son parte del actual proceso de negociación y en rigor legal, fueron objeto de esa intención reparadora en lo dispuesto en la Ley 975 de 2005, ahora que los procesos de verdad, justicia y reparación consagrados en esas normas no avanzan al ritmo que desearía la sociedad, es una responsabilidad única del poder judicial encargado de la administración de justicia en el país y volver a llevar discusiones superadas a la mesa en La Habana en nada va a contribuir a que se agilicen.

El gobierno no ha podido explicar convincentemente por qué aceptó el juego de las Farc y la izquierda para meter en un solo costal a todas las víctimas del conflicto, si en La Habana no se va a resolver el conflicto con otros actores diferentes. Estamos de acuerdo en que con las Farc debe resolverse el asunto de la entrega de armas, el cese de hostilidades, la desmovilización de las estructuras delincuenciales y compromisos humanitarios de respeto incondicional a la población civil, los que por demás no pueden esperar a que se firme un acuerdo sino que debería ser condición mínima sine qua non para el mismo proceso de diálogo con la narcoguerrilla. Es inconcebible y escapa a cualquier lógica que en La Habana se hable con los voceros del grupo criminal mientras en Colombia prosiguen su escalada terrorista como un absurdo intento de demostración de fuerza.

Debe recordarse que el artículo 2º de la Constitución Política, al señalar los principios fundamentales del Estado social de derecho en Colombia, sus fines esenciales, señala que las autoridades de la República están instituidas para proteger a todas las personas residentes en Colombia, en su vida, honra, bienes, creencias y demás derechos y libertades y es un hecho que estas autoridades no pueden renunciar a esa posición de garantes a partir de consideraciones políticas aun cuando estas se presenten como fundadas en el bien superior de la paz, pues estarían renunciando al cumplimiento de los deberes sociales del Estado y estimularían la misma conducta en los particulares.

Se justificaría la mescolanza de víctimas si el Estado y las Farc fueran a darles respuesta a las víctimas de las autodefensas ilegales, del Eln y otras organizaciones terroristas en La Habana y fueren a dar allí una razón valedera, constitutiva de verdad, justicia y reparación frente a los crímenes y delitos que contra la sociedad colombiana cometieron estas organizaciones. Pero lo que se vislumbra allí es que de ese universo de víctimas artificialmente conformado para que cerca del 75% se presenten como afectadas por organizaciones diferentes a las Farc tiende a minimizar e invisibilizar la responsabilidad penal, moral y social de esta organización narcoterrorista y sus víctimas como un costo necesario para sellar una paz endeble y falaz.

En ese estado es donde comienzan a explicarse declaraciones del Fiscal General y de algunos congresistas, que de tiempo atrás han venido vendiendo la idea de que ningún miembro de las Farc ha sido condenado por delitos de lesa humanidad o crímenes de guerra, de una justicia transicional donde se privilegia la no imposición de penas privativas de libertad o se habla de sustitución de penas por trabajo social y el otorgamiento de otros beneficios jurídicos para los responsables de esas conductas tipificadas en el Derecho Internacional Humanitario, lo que constituiría un soterrado otorgamiento de indulto y amnistía general, un punto final de perdón a los narcoterroristas retrotrayendo los otorgados a otras organizaciones criminales en los años 90 y evadir la vigencia del Estatuto de Roma en el país.

El contradictorio discurso de los voceros de las Farc apunta hacia eso, su desconocimiento y repudio a la decisión de la Corte Constitucional en el fallo que declara exequible pero condiciona el marco jurídico para la paz y en la insistencia de no reconocerse como victimarias sino como víctimas del conflicto, indica que las víctimas de las Farc son el precio que el gobierno está dispuesto a pagar por alcanzar su propósito de firmar la paz a toda costa con esa organización narcoterrorista.

La evidente manipulación en la conformación de las llamadas comisiones de víctimas, 5 grupo de 12 personas cada una, es una demostración de la intencionalidad política que acompaña este punto en La Habana; la exclusión de militares y policías, de víctimas del secuestro económico y de las familias de miembros de la clase política conservadora o liberal asesinados en diversas regiones, a cambio de una mayor participación de representantes del Movice, el Colectivo Alvear Restrepo y otras organizaciones representativas de la afinidad ideológica con las Farc es un hecho innegable que desnaturaliza el proceso de paz.

Revictimizar a quienes sufrieron la injustificada agresión de las narcoguerrillas no contribuye en nada a cimentar una paz real y perdurable, por el contrario, estimula resentimientos que pueden dar origen a nuevas formas de violencia más dolorosas para el país por la evidente distorsión que sufrirá el trabajo de la dudosa Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas liderada por las mismas Farc y la izquierda radical.

 
1 comentario

Publicado por en agosto 15, 2014 en Opinión Pública

 

Una respuesta a “SOBRE VÍCTIMAS Y VICTIMARIOS

  1. Gamal Uscátegui

    agosto 18, 2014 at 6:46 am

    En realidad si hay que pedirle cuenta a las FARC por parte de todas las víctimas: Primero por las directas de esa organización, por los asesinatos, secuestros, extorsiones, destierros, desplazamientos forzados, reclutamientos de menores y mayores a la fuerza, por las minas antipersonal, por haber estancado el desarrollo del país durante 50 años, por el terror sembrado en propios y extraños, por el temor que todos tenemos y con el que nacieron nuestros hijos, por los estudiantes universitarios amedrentados e intimidados por sus embajadores encapuchados que los obligan a parar; por la infiltración que han hecho en la rama jurisdiccional que ya no aplica justicia sino venganza, por las víctimas de los llamados paramilitares que no son más que guerrilleros desmovilizados del EPL y otras organizaciones que infiltraron y coparon las auténticas autodefensas campesinas anticomunistas y en tal virtud, brazo de las guerrillas comunistas y finalmente por las víctimas de un estado traidor y cómplice con la guerrilla que pretende esclavizarnos a todos. Así que todas las víctimas tenemos que reclamarle reparación a los mismos que están en la Habana que son una sola cosa, una simbiosis espuria que quiere esclavizarnos y condenarnos a muerte. Pero hay que reclamar a viva voz para que nos oigan porque de la Habana no va a salir ni justicia ni reparación para las víctimas que somos todos.

     

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