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PARTICIPACIÓN DE MILITARES ACTIVOS EN MESA DE LA HABANA

20 Ago

PARTICIPACIÓN DE MILITARES ACTIVOS EN MESA DE LA HABANALa propuesta del presidente Juan Manuel Santos sobre la participación de militares activos de alta jerarquía en la mesa de La Habana cuando se aborde el tema del sometimiento, desmovilización y entrega de armas por parte de la organización narcoterrorista, es temeraria y estaría en contra del ordenamiento constitucional.

El art. 219 de la Carta señala expresamente que la Fuerza Pública no es deliberante; no podrá reunirse sino por orden de autoridad legítima, ni dirigir peticiones, excepto sobre asuntos que se relacionen con el servicio y la moralidad del respectivo cuerpo y con arreglo a la ley. // Los miembros de la Fuerza Pública no podrán ejercer la función del sufragio mientras permanezcan en servicio activo, ni intervenir en actividades o debates de partidos o movimientos políticos.

Las Fuerzas Armadas tienen por mandato constitucional entre sus funciones prioritarias las de velar por la defensa del territorio, de la soberanía, de la independencia, así como velar por el mantenimiento del orden constitucional; mientras la Policía Nacional las del mantenimiento del orden y las condiciones necesarias para el libre ejercicio del derecho y las libertades públicas, el asegurar a los individuos una convivencia pacífica dentro del territorio nacional y guardar el orden público interno; es decir, perseguir y capturar a los delincuentes. Ninguna norma constitucional prevé que la Fuerza Pública se convierta en organismo deliberante para negociar con quienes están al margen de la ley, las condiciones del ejercicio de sus funciones, como ocurre con los temas que se debaten políticamente en La Habana.

Si el gobierno quiere una representación del sector defensa en la mesa de La Habana, para eso cuenta con el Ministro de Defensa, los Viceministros y otros funcionarios civiles, que son funcionarios políticos y pueden perfectamente deliberar en esas negociaciones; puede, si quiere vincular a quienes conocen la experiencia operativa, vincular a las diferentes asociaciones de militares y de policía de la reserva activa; pero es un exabrupto comprometer a los militares activos, en tanto su papel sería el de convidados de piedra llevados para apoyar formalmente las propuestas del gobierno por cuanto están obligados a la noción de obediencia debida, es decir, los miembros de grados inferiores deben siempre obedecer las órdenes de su superior inmediato y en este caso el presidente es su Comandante en Jefe.

Ante ese escenario asalta al optimismo moderado frente a los diálogos con la narcoguerrilla, que comprometer a la jerarquía militar como parte de la mesa de negociaciones, no sea más que una jugada política a fin de refrendar la pretendida culpa colectiva de lo sociedad colombiana frente a la violencia de los últimos 50 años y que la institución castrense termine pidiendo perdón por las acciones adelantadas en ese período para neutralizar la amenaza narcoterrorista.

Con ello se redondearía la intención de las Farc de no reconocer a los militares como víctimas sino como victimarios, algo inaceptable para la sociedad y para el honor militar, en tanto sería echar una palada de fango sobre la memoria de tantos soldados y policías que ofrendaron su vida o quedaron lisiados, incluso sobre los hoy injustamente detenidos, en defensa de la institucionalidad democrática y los más altos valores del pueblo colombiano.

No debe olvidarse que las negociaciones en La Habana no son una política de Estado, sino el desarrollo de una política de gobierno y la coalición que lo acompaña (Partido de la U, Cambio Radical, Partido Liberal, un sector minoritario del Partido Conservador, Polo Democrático, Marcha Patriótica y la UP), respaldado por el 50,95% de los electores, mientras cerca de 7 millones de colombianos (45%), votaron por otro modelo de negociación con la narcoguerrilla, exigiéndole el respeto a las normas del DIH y condicionando los diálogos a esos resultados. De tal manera que esos diálogos tienen sustento en una mayoría precaria que no representa el querer de la nación colombiana, por lo tanto son un debate de partidos y movimientos políticos legales con una organización criminal ilegal.

Tampoco hay que olvidar que el actual presidente y su vicepresidente, Germán Vargas Lleras, consideraron como intervención en política activa las críticas surgidas en el seno de las FF.MM y de Policía, opiniones expresadas por algunos miembros de la Fuerza Pública en las redes sociales, al marco jurídico para la paz y a la laxitud con que se negocia en La Habana. Hay por los menos 7 policiales injustamente sancionados porque en sus cuentas de twitter se encontraron referencias a ese proceso y eso fue visto como actitud deliberatoria por sus superiores que los sancionaron sumariamente para acallar las quejas de los candidatos.

No debe tampoco olvidarse que como resultado de esa queja de Vargas Lleras, la presidencia ordenó al Ministerio de Defensa el cierre de todas las cuentas que en redes sociales tenían las diferentes unidades militares para comunicar a los ciudadanos la realidad del orden público en sus jurisdicciones, así mismo se ordenó internamente a los Oficiales, Suboficiales y Soldados no hacer comentarios o reproducirlos con respecto al proceso de La Habana; las únicas comunicaciones posibles a los colombianos son las aprobadas desde la Casa de Nariño.

Así las cosas, la pretensión de sentar Generales y Almirantes al mismo nivel jurídico y político con cabecillas del narcoterrorismo, no sólo es temerario y posiblemente inconstitucional, sino que constituye una grave afrenta injustificada a la institucionalidad castrense que terminaría siendo el único actor de la violencia políticamente reconocido.

 
1 comentario

Publicado por en agosto 20, 2014 en Opinión Pública

 

Una respuesta a “PARTICIPACIÓN DE MILITARES ACTIVOS EN MESA DE LA HABANA

  1. Juan Castrillon

    agosto 25, 2014 at 8:19 pm

    Gracias por compartir este documento. Esta demostrado que se esta jugando con el presente y futuro del país y, que estamos en manos de un MENTIROSO DE PACOTILLA (judas santos). El esta jugando con el prestigio de la única institución realmente querida en el país: EL EJERCITO. Los que hemos portado un camuflado con orgullo, nos sentimos ofendidos de tener el comandante en jefe de las F.F.A.A.. Yo vi como mis compañeros ofrendaron sus vidas para que la patria NO perdiera su rumbo. Yo derrame mi sangre para que mi familia pudiera dormir tranquila en casa. y me pregunto ¿Porque se equiparan nuestras Fuerzas Armadas con los bandidos NARCO-TERRORISTAS del las farc?¿Podemos igualar el matar, poner bombas, poner bombas anti persona,secuestrar, robar, acabar con la infraestructura de un país, boletear, robar niños, violarlos, y ponerlos como carne de cañón a ser un soldado de la patria? JC.

     

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