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EL PENOSO ASUNTO DE LAS VÍCTIMAS

25 Ago

EL PENOSO ASUNTO DE LAS VÍCTIMASDe manera populista se quiso generar una discusión descalificadora contra una representante a la Cámara por un trino en el que cuestionaba la actitud de una de las representantes de las víctimas que acudió a La Habana, crítica que ha sido respaldada por centenares de personas que también son víctimas de las Farc y que no comprenden, ni comparten, que se asuman posiciones faranduleras para relacionarse con los victimarios o presentar como una actitud que cambie la vida de las personas el que los cabecillas terroristas señalen en alguna charla informal que el asesinato de sus familiares haya sido un error, pero sin que medie un verdadero acto de arrepentimiento que amerite el perdón de sus víctimas, que debe ser un acto público como el que ellos exigen para quienes consideran víctimas del Estado.

Pero las frases del delegado de la ONU que actúa como supuesto garante de este proceso de selección de víctimas lo dicen todo y explican la reacción del gobierno y su coalición frente a la crítica. A La Habana sólo pueden ir representantes de víctimas que no sean incómodos para los cabecillas narcoterroristas, sino que sean políticamente correctos para los intereses de la presidencia y del grupo criminal.

No de otra manera se explica como el representante de la ONU en Colombia, Fabrizio Hochschild, que funge como relacionista público de las víctimas, consistió en escogerlas con el criterio de que “hay que visibilizar más a los que apoyan la reconciliación, que no estigmatizan y no categorizan”. Es decir, allá no van a estar quienes tienen reclamos a las Farc: los padres de miles de niños mutilados por las minas, los reclutados para servir como objetos sexuales o de guerra, los asesinados cuando fueron convertidos en portadores de explosivos contra las estaciones de policía, mucho menos los secuestrados y las asesinados o mutilados con cilindros-bomba o tatucos; a La Habana van los que tengan reclamos menores o no tan graves como para producir desencuentros sobre el tema.

En cambio si serán políticamente correctos los que elegidos por el Movice, el Colectivo Alvear Restrepo y otras ONG afines ideológicamente al narcoterrorismo, puedan hacer el show mediático para reclamarse como víctimas del Estado y del paramilitarismo, llevan años preparándose para ese momento en el que la presunta violencia institucional justifique la violencia narcoterrorista y termine condenándose históricamente al estado colombiano por todos los hechos criminales que han rodeado nuestra historia en los últimos 50 años.

No en vano además del señor Hochschild, otros seleccionadores de las víctimas son el historiador oficial del partido comunista y por ende de las narcoguerrillas, Medófilo Medina Pineda y el ex miembro del ELN Alejo Vargas director del Centro de   Pensamiento de la Universidad Nacional; menos legitimidad tiene la llamada Mesa Nacional de Víctimas frente a la cual precisamente las víctimas de las Farc no se sienten representadas. El sentimiento de desconfianza con la mesa es generalizado. A algunos de los delegados que tienen asiento no sólo se les achaca hacer parte de una red clientelista y politiquera, que hizo parte de la campaña reeleccionista, sino que además unos cuántos tienen denuncias penales por cobrarle a las víctimas por servirles de intermediarios cuando ese es su papel.

Por ejemplo, Consuelo Cruz, una de las representantes del Valle ante la Mesa Nacional de Víctimas por desplazamiento forzado y Orlando Burgos, que también hace parte de la Mesa Nacional tienen en curso varias denuncias por estafa que han sido puestas por víctimas quienes supuestamente han tenido que pagarles para que sirvan de intermediarios. Coincidencialmente ambos personajes son muy allegados al Movice y al Colectivo Alvear famosos por las falsas denuncias de víctimas en Mapiripán y la solicitud de medidas de protección internacional para terroristas que son presentados como defensores de DD.HH.

Otra falacia que rodea este proceso la constituye la afirmación que a La Habana irán víctimas de todos los actores de la violencia para construir una verdad histórica que permita la reconciliación, pero precisamente lo que brilla por su ausencia son las miles de víctimas que dejaron organizaciones terroristas como el M-19, el Epl, Ado, Eln y otra serie de organizaciones criminales que compartieron el “ideal” guerrillero; tampoco están representadas las víctimas de las alianzas Farc-Bacrim para la extorsión, el secuestro y el narcotráfico. ¿Quién representa al pueblo Awá sistemáticamente masacrado por la estructura criminal “Mariscal Sucre” en el departamento de Nariño?

Así las cosas, los representantes de las víctimas representan el artificioso juego de lo políticamente correcto para el gobierno, sólo serán escuchadas aquellas víctimas que estén dispuestas a reconocer que las Farc fueron un error producto del sistema y por ende, los que apoyan la reconciliación, que no estigmatizan y no categorizan como señala el señor Fabrizio Hochschild, con el agravante de que la crítica a ese modelo puede ser judicializada por el señor Fiscal General, defensor oficioso de las Farc.

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Publicado por en agosto 25, 2014 en Opinión Pública

 

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