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NUEVOS GOLPES A LA ESPERANZA

28 Ago

GOLPES A LA ESPERANZANo existiendo otra información disponible para cotejar la realidad de lo que sucede en La Habana, el ciudadano del común no tiene otra fuente distinta a los lacónicos anuncios de la delegación oficial y del gobierno y los ampulosos y prepotentes comunicados y ruedas de prensa de los voceros de la organización narcoterrorista Farc.

De allí que las agremiaciones de la reserva activa de las Fueras Militares y amplios sectores de la opinión política del país expresen serias dudas sobre el papel de la comisión técnica conformada por un General y cuatro Coroneles activos de las Fuerzas, que la presidencia anuncia tiene como fin preparar el camino de la desmovilización y el desarme de las estructuras criminales de la narcoguerrilla, sobre todo cuando ésta anuncia por diversos medios que el camino hacia ese fin está lejano y que las armas serán para ellos una especie de garantía para el cumplimiento de los acuerdos.

Después del debate mediático generado sobre dicha Comisión Técnica, el gobierno quiso calmar las aguas señalando que los militares no iban en plan de negociadores, sino como apoyo a los delegados oficiales estrictamente para ese aspecto, pero ha sido Andrés París, vocero de las Farc, quien se encarga de sembrar dudas cuando señala: “Nadie ha planteado en las Farc, ni se lo hemos dicho al gobierno en ningún momento, que va a haber un solo momento de entrega de armas. Repetimos, nadie va a tener la foto de la entrega de armas de las Farc”, reiterando un argumento ya expuesto en diversas oportunidades.

De tal manera que, retomando un viejo adagio popular, para el colombiano de a pie surge la duda de que se está incurriendo en el error de ensillar antes de traer las bestias, porque en La Habana se están imponiendo los tiempos de negociación de las narcoguerrillas, el desgaste político del oponente para fortalecer la posición propia, y el trabajo de socialización de la visión terrorista del conflicto avanza hasta el punto de que es de suponer que pospondrán el tema del desarme y la desmovilización a los resultados de la llamada Comisión Histórica, que sin duda alguna, por su composición ideológica, tenderá a justificar la “combinación de las formas de lucha” como una respuesta política válida.

Así que anticiparse con tanto ruido en el nombramiento de esa Comisión Técnica de las Fuerzas Armadas legítimas, generó una serie de expectativas prematuras que son a diario golpeadas no sólo por el discurso de la narcoguerrilla, sino por el incremento de las acciones terroristas en el país, las cuales parecen estar prevalidas de una creciente sensación de impunidad para sus autores, mientras se intenta minar el espíritu de combate de los soldados y policías incluso desde organismos mismos del Estado.

No es posible que ante las críticas, fundadas o no, que provienen con argumentos de la reserva activa, el presidente de la Comisión de Paz del Congreso se limite a tratar de acallarlas señalando que soldados y policías no tienen de qué preocuparse porque cuando se firme la paz, ellos tendrán consideraciones judiciales especiales; eso es precisamente el error patético en el que se incurre poniendo en el mismo plan a las Fuerzas Militares y de Policía que tienen su razón de ser y su naturaleza definida en la Constitución Política, con organizaciones criminales que desde la ilegalidad han pretendido imponer un modelo político de estado rechazado por las inmensas mayorías de los colombianos.

Las Fuerzas Militares y de Policía son fieles al principio constitucional consagrado en el art. 219 de la Carta y lo han probado a través de la historia de la república desde la declaratoria de no deliberación, pero no por ello el soldado o el policía deja de sufrir las consecuencias de los hechos políticos, de tal manera que cuando se le pone al mismo nivel de los bandidos y se ignora la historia de sacrificios en defensa de las instituciones democráticas, como se hace hoy en todos los medios y en debate político al hacer referencia al desarrollo del conflicto, la desmotivación es enorme porque su trabajo, su profesionalismo, su dedicación, es rebajada al mismo nivel de quienes han hecho daño por una errada decisión política de combinar la lucha partidaria con la lucha armada para tomarse el poder.

Las causas del conflicto en Colombia han sido objeto de innumerables estudios, que siempre dejan alguna parte inconforme sobre todo cuando se cuestiona esa decisión del Partido Comunista Colombiano de “combinar las formas de lucha”, al rebajar a la institución castrense al mismo nivel de las organizaciones criminales se busca reescribir una historia que por fin legitime esa decisión y condene al Estado, mostrándolo como única causa de la violencia. Es legitimar la tesis de un ex magistrado y ex candidato presidencial del Polo Democrático que no tuvo vergüenza para decir que los terroristas eran “luchadores altruistas que mataban para que otros vivieran mejor”, afirmación que ni siquiera mereció un reproche judicial por ser una abierta apología a los métodos de las narcoguerrillas ilegales.

Sensación de inconformidad y desmotivación que se generaliza cuando los altos Oficiales militares, despojados de sus uniformes, son obligados a rendir honores al himno de una organización criminal que aún es su enemiga, con la que combate a diario y pone una alta cuota de sacrificio para defender la Constitución y la legislación vigentes que las siguen considerando ilegales. Una cosa es la asesoría técnica que puedan prestar por su conocimiento de la guerra y otra que los militares sean utilizados como ofrenda a sus enemigos para conseguir un rédito político.

 
1 comentario

Publicado por en agosto 28, 2014 en Opinión Pública

 

Una respuesta a “NUEVOS GOLPES A LA ESPERANZA

  1. IGNACIO RIOS MELO

    agosto 29, 2014 at 12:19 pm

    No es menos que evidente que la conocida vocación del militar colombiano es defender la patria bajo la orientación de sus autoridades democráticas, es por eso que lo unico que podemos deducir los miitares de la reserva activa es que los militares en servicio y aquellos de la reserva que fueron fieles a sus principios no pueden hacer algo diferente que “CUMPLIR ÓRDENES DEL JEFE SUPREMO DE LAS FUERZAS MILITARES”. NO PUEDEN IR A DISENTIR DE LOS PLANTEAMIENTOS.
    Su sentir originado en la formación de escuela es que su superior justifica con sus argumentos la desición que no puede desorientarse y para la cual se van a buscar los medios estratégicos y tácticos de satisfacerla.
    El ejercicio de Estado Mayor no puede ir en contra de las orientaciones políticas, la politica nunca estará en este esquema subordinada al militar, el órden y la libertad se basan en la politica, y así gobernar los temas militares. Si tanta es la diferencia de criterios para el fin supremo de la libertad y el órden la milicia respondería temporalmente para encaminar la sociedad como en el pasado nuestra historia lo registra.

     

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