RSS

LA PERVERSA DIALÉCTICA DE LAS FARC

09 Sep

LA PERVERSA DIALÉCTICA DE LAS FARCEl incremento en los atentados contra la infraestructura de hidrocarburos en el país tiene para las Farc una razón perversa, obligar al Estado a disminuir la inversión en defensa para que atienda las emergencias ambientales y en la recuperación de oleoductos y plantas afectadas. El costo en el daño ambiental es lo de menos para ellas, ni la afectación a los campesinos e indígenas que ven afectados los cursos de agua de los que dependen para alimentación, pesca o agricultura.

Así lo indicó un guerrillero desmovilizado quien señaló que ese fue el razonamiento del cabecilla Hernán Darío Velásquez Saldarriaga alias “el paisa”, alias “Oscar Montero” o “el paisa Oscar”, al ordenar las voladuras y derrames registrados en los últimos meses especialmente por el frente 48 en el departamento del Putumayo, pero también en otras zonas, atendiendo las órdenes emitidas por Mauricio Jaramillo, alias “el médico”, que hoy funge como negociador de la organización armada ilegal en La Habana.

Los crímenes ambientales de las Farc cometidos con estos atentados, sumados a la deforestación por minería ilegal, hoy su segunda fuente de financiamiento, los cultivos ilícitos y la explotación ilegal de maderas, especialmente en el sur y suroccidente colombianos, tienen un costo inimaginable para el país; las reparaciones a los oleoductos y gasoductos, así como la producción interrumpida por esos atentados le cuestan a los colombianos algo más de 1 billón de pesos y los daños a tierras y cauces de agua tardarán al menos 50 años más en repararse. Armar un artefacto para volar una torre o dinamitar un oleoducto no cuesta más de $250 mil, lo que contrasta con los 38 mil millones de pesos por cada mil barriles que se dejan de producir.

Pero el daño va más allá, la suspensión de la producción de petróleo o gas afecta no sólo a las víctimas directas de la explosión, afecta a los municipios y departamentos que dejan de percibir las regalías destinadas a la salud, la educación, la atención a los más vulnerables. Afecta a los pequeños propietarios y finqueros que ven desvalorizadas sus tierras y propiedades, a los humildes habitantes que pierden con estos hechos sus parcelas en tanto dejan de ser aptas para el cultivo.

Y afecta a todos los colombianos que vía impuestos terminan asumiendo esos costos, en tanto son la parte activa del Estado; no es a los gobernantes o a las instituciones, es a cada persona que habita en el país, quienes de esa manera terminan siendo el verdadero objetivo de la guerrilla. El terror sembrado lleva a la sociedad a pensar que hay que terminar el conflicto como sea, bien para evitar nuevas acciones criminales o bien para eliminar los costos que atenderlo implica.

Pero la firma de los Acuerdos que llegaren a suscribirse no dará por terminada esa realidad catastrófica; las Farc vienen implementando desde hace mucho tiempo atrás el escenario donde ganan y ganan sin ceder nada; ya es de sobra conocida su política contra la explotación de hidrocarburos o la minería legal, de tal manera que los recursos perdidos por los atentados tienen muy pocas posibilidades de recuperarse.

En lo poco conocido hasta ahora en asuntos como el agrario y el del narcotráfico, las Farc le apuntan a que sean las comunidades las que determinen los planes municipales y departamentales con relación a esos asuntos y seguramente a los que tienen que ver con los aquí tratados y esas comunidades tendrán como única representación los aparatos políticos creados por las guerrillas; en el sólo departamento del Putumayo se habla de la existencia de al menos 3.000 milicianos que controlan férreamente esas organizaciones de representación popular, campesina o indígena.

Si en el tema del narcotráfico, que está tipificado en la normatividad penal, el gran beneficio para ellos al haber reconocido esto sus vínculos “indirectos”, es que podrán obtener un tratamiento jurídico del narcotráfico como crimen conexo con la rebelión, lo que eventualmente los podría blindar frente a una extradición (el gran tema ausente de este acuerdo), qué decir de los crímenes ambientales que apenas son tratados como infracciones y no como delitos graves en nuestra legislación.

En ese sentido, todo apunta a que el costo social, político, económico y militar será todo para la sociedad colombiana, mientras que quienes por más de 50 años, en ejercicio de la “combinación de todas las formas de lucha” han desarrollado el terrorismo no habrá ningún costo, todo será ganancia, es decir, terminarán ganando la guerra.

 
Deja un comentario

Publicado por en septiembre 9, 2014 en Opinión Pública

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: