RSS

HACER UN DEBATE RESPONSABLE

24 Oct

HACER UN DEBATE RESPONSABLESin duda el proceso de La Habana va a continuar y tendrá un desenlace en algún momento, que los acuerdos que se alcancen no van a satisfacer a todo el mundo y existirán reparos; de hecho las ya 68 críticas que hace el Centro Democrático a los preacuerdos parciales alcanzados en 3 de los 5 puntos de la agenda dan una idea clara de esa realidad inevitable. Desafortunadamente para el país el debate ha debilitado a una sociedad que debería estar unida en tanto es parte del Estado que allí negocia.

Ya se han alcanzado puntos absurdos como lo es la judicialización de la controversia política, denuncias van y vienen como mecanismo para acallar al otro en medio de una politización de quienes deberían ser árbitros de la misma, en este caso la Fiscalía que abrogándose unas facultades que no le otorga la Constitución ha sentado una posición ideológica en torno al alcance la justicia transicional que debería ser el aspecto fundamental para cerrar las heridas abiertas en más de 50 años de depredación irracional por parte de las narcoguerrillas.

Tomando con beneficio de inventario lo pronunciado ayer por el presidente de la república sobre tres aspectos inamovibles para llegar a un acuerdo definitivo de cese del conflicto, habría que llamar a la clase política a una morigeración y racionalización del debate para que este sea responsable y contemple ante todo el bienestar de la patria fundado en una paz justa, equitativa y sostenible.

No se pueden generar expectativas que deriven en otra frustración y a su vez en nuevas violencias; no se pueden pedir actos de fe con respecto a los narcoterroristas porque son recientes y dolorosas las experiencias de fracasos vividas por Colombia. Jamás las Farc han honrado la palabra empeñada y sus actos criminales siempre han estado en contravía a sus discursos sobre la paz y la justicia. Aún le están debiendo al país la verdad sobre los secuestrados-desaparecidos que en agosto de 2010 se presentaba como requisito para iniciar ese proceso, y no sólo la deben sino que se han tomado el atrevimiento de desconocer y burlarse de las víctimas de ese delito de lesa humanidad.

Si la narcoguerrilla quiere mostrar voluntad de paz más que concentrar cabecillas en Cuba debe ordenar a sus estructuras delincuenciales el cese de toda actividad violatoria del Derecho Internacional Humanitario, especialmente sobre la continuidad del reclutamiento forzado de niños y adolescentes, el uso de armas no convencionales, el mismo secuestro y otros delitos que afectan especialmente a la población civil y a la más vulnerable precisamente. En eso no tendría por qué existir diferencias entre los representantes de la clase política democrática, es una exigencia de sentido común y mal hacen algunos de sus voceros en señalar que exigirlo es torpedear el proceso.

Cuando de manera demagógica algunos de esos voceros políticos expresan opiniones provocadoras sobre temas que no son parte de la agenda de negociación con el narcoterrorismo, no sólo les dan munición a los terroristas para endurecer posiciones en la mesa sino que crean un ambiente contrario al proceso en la sociedad. Si la doctrina militar y la institucionalidad castrense no son objeto de negociación para qué introducir de manera irresponsable el tema en el debate político y alimentar la polarización social. El daño causado por algunos voceros de la clase política al manifestar por ejemplo que los terroristas deberán ser incorporados a las FF.MM o crear con ellos cuerpos de policía especial, ha impedido que se vean con ánimo diferente los verdaderos temas de negociación.

Lo mismo sucede cuando el Fiscal General habla de justicia transicional para invocar la impunidad a los delitos de lesa humanidad y crímenes de guerra de que son responsables los cabecillas de la organización criminal, porque en la práctica eso es lo que ha planteado sin que el tema de las víctimas y su reparación haya sido agotado en Cuba por los negociadores. Él si se ha interpuesto como un palo en la rueda a la comprensión y pedagogía del proceso negociador y el silencio del Ejecutivo ante sus alegres anuncios parece una aprobación tácita y anticipada a sus irresponsables propuestas.

Los partidos políticos también están llamados a ser realistas y a no pedir actos de fe con respecto a las narcoguerrillas especialmente en aquellas zonas que han padecido por años el dominio político terrorista; no es un secreto que conservadores, liberales o miembros de los partidos democráticos ya no tienen el poder de representación en las zonas críticas donde hacen presencia las Farc y que la metodología comunista para someter a las comunidades no les exige ser mayoría sino saber apropiarse de la vocería colectiva para imponer sus tesis y más cuando ejercen la coacción armada como ocurre en El Catatumbo, Caquetá, Putumayo, Nariño, Cauca, el Magdalena Medio y otras regiones contempladas para ser “laboratorios de paz”.

Hay que ver como modelo la crisis del sindicalismo por ejemplo, los trabajadores dejaron de creer en esa institución precisamente por el abuso de la práctica del anarcosindicalismo, esto es de la constitución como correas de transmisión de la ideología izquierdista de estas organizaciones. Pesó mucho la llamada “guerra sucia”, pero más daño le hizo al sindicalismo la imposición arbitraria de la opinión y decisiones de las minorías mediante la amenaza, la descalificación y otras prácticas antidemocráticas al interior de ellas. Ni hablar de lo que sucede con otro tipo de organizaciones comunales y sociales afectadas por la misma enfermedad.

Esas realidades requieren de madurez política de nuestros líderes y dirigentes para tener como objetivo el bien común y no el interés partidista; lo que está en juego es la oportunidad para que Colombia fortalezca el modelo democrático y que quienes erradamente optaron por la violencia retornen al camino civilizado, pero si la clase política no da señales de estar a la altura de esa expectativa, cómo exigirles a quienes hicieron del delito su forma de vida amparándose en el discurso político.

 
Deja un comentario

Publicado por en octubre 24, 2014 en Opinión Pública

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: