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LOS RESULTADOS DE LA IMPROVISACIÓN Y LA MENTIRA

12 Nov

la izquierda fracasoYa hasta los más férreos defensores de ayer del alcalde destituido Gustavo Petro se han cansado de su modelo populista y demagógico que ha condenado a la ciudad a cuatro años de desasosiego, inmovilidad y caos, diciéndole sin ambages que dilapidó la oportunidad de erigirse en un verdadero estadista y escogió el atajo del populismo, que sólo garantiza atraso y miseria[1].

El alcalde Petro ha erigido su gobierno como una república independiente en la que sólo se cumple su voluntad al vaivén de sus veleidades y sus estados de ánimo, una administración desastrosa que no ha tenido seguridad jurídica o política y que registra el mayor índice de rotación de secretarios y funcionarios con capacidad de decisión impidiendo con ello la concreción de cualquiera de sus faraónicos proyectos. El alcalde sólo ha hecho gala de esa improvisación que ha caracterizado su gestión, gracias a la cual buenas ideas han terminado convertidas en grandes problemas. Pasó con el tema del aseo, pasa con el SITP, pasó con los mil jardines infantiles que prometió, pasa con todo. Y va a ocurrir también con sus edificios de apartamentos para desplazados en esas excéntricas zonas de Bogotá[2].

Gustavo Petro ha pretendido justificar su prolongado fracaso diciendo que es víctima de mafias y de la burguesía, pero como bien lo advierte Vladdo, su principal adversario no pertenece a ninguna casta, ni es de ninguna mafia: su principal enemigo ha sido él mismo, con su incapacidad para sintonizarse con la ciudad y comunicarse con su entorno y con gente que le ha querido ayudar, y que sin duda lo desaconsejaría para seguir adelante con proyectos tan absurdos como los que tercamente ha querido imponer, con nefastos resultados[3].

Héctor Riveros, que conoce bien a Bogotá dice en La Silla Vacía: Cuando los bogotanos eligieron a Petro sabían que no era un experto urbanista y que de los temas de la ciudad poco sabía, pero –en general- los alcaldes llegan sin saber y aprenden rápido o se rodean de unos grupos de técnicos conocedores de los temas. Petro tenía todas las posibilidades de liderar un proceso verdaderamente revolucionario en la ciudad pero desafortunadamente desperdició la oportunidad y vamos a tener un cuatrienio perdido (…) El gran problema de Petro es que solo habla. Hace poco. En la descripción más literal es un hablador. Mientras el Alcalde habla la ciudad parece bloqueada. Desde el punto de vista político está paralizada, ninguna decisión del gobierno local tiene vocación de ser convertida en realidad porque se para en el Concejo, se enfrenta con políticas nacionales, se encuentra con resistencias ciudadanas o de organizaciones de interés, se estrella con la incapacidad institucional de gerencia cualquier programa o proyecto. Por la razón que fuera, la gobernabilidad en Bogotá está rota[4].

Seguramente Petro terminará su mandato porque encontró la forma de burlarse de la Constitución, de la ley y de la voluntad popular para atornillarse a la silla del Palacio Liévano, pero cuando termine La ciudad estará más contaminada y tendrá peor disposición final de sus basuras, a pesar de que el Alcalde habla de eso. La ciudad tendrá unos problemas enormes de movilidad a pesar de que el alcalde habla de eso. La ciudad será tanto o más excluyente que antes a pesar de que el Alcalde habla de eso. Las potenciales zonas de renovación urbana estarán más deterioradas que antes y ningún proyecto importante en curso a pesar de que el Alcalde habla de eso[5].

En lugar de gobernar hoy Petro se dedica a polarizar la ciudad, a estimular la lucha de clases y la división de la sociedad preparando el camino para que los bogotanos lo reelijan en la persona de su propagandista Hollman Morris o de su antigua jefa política Clara López y seguramente muchos bogotanos estarán dispuestos a repetir el error cometido en los últimos 12 años.

Hoy más que nunca quienes habitan en la capital deben despertar el sentido de pertenencia y de amor por la ciudad y rescatarla del desgobierno, del caos y la anarquía que las 3 últimas administraciones han dejado como legado; una ciudad inmovilizada, destruida, insegura, insolidaria, sucia y donde la corrupción campea descaradamente. La izquierda fracasó y los resultados de la improvisación y la mentira afectan a todos los ciudadanos sin importar su estrato o condición. Es hora de darle una oportunidad a Bogotá.

[1] VLADDO. Carta abierta a un estadista que no fue. El Tiempo. Opinión. Miércoles 12 de noviembre de 2014. Bogotá, D.C. Pág. 19.

[2] Ibíd.

[3] Ibíd.

[4] RIVEROS, Héctor. Tres años perdidos y falta otro. La Silla Vacía. Sábado 8 de noviembre de 2014. Bogotá, D.C. Disponible en: http://lasillavacia.com/historia/tres-anos-perdidos-y-falta-otro

[5] Ibíd.

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2 comentarios

Publicado por en noviembre 12, 2014 en Opinión Pública

 

2 Respuestas a “LOS RESULTADOS DE LA IMPROVISACIÓN Y LA MENTIRA

  1. maria flores

    noviembre 15, 2014 at 12:29 am

    No es que seamos inferiores a los ricos los pobres, pero donde cree el alcalde Petro que las personas que vivan en estos sitios van a hacer mercado, ¿en Carulla?, donde cree el que van a comprar mla ropa, ¿en una botique?, aterrice alcalde que con eso no va a ayudar a nadie, al conrtrario lo va a hacer sentir mas miserable, o es que le remuerde la conciencia ser un man de izquierda pero que quiere vivir como buróctrata…

     
  2. Natan

    noviembre 17, 2014 at 9:13 pm

    Puro popo el analisis de este arti culo. Ignora el saboteo continuo al que se sometio la alcaldia durante todo el tiempo.

     

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