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DESTAPANDO CARTAS

04 Dic

mediante el amedrentamientoAprovechando el efecto producido por la devolución a la libertad del BG Alzate y sus acompañantes, como de dos Soldados Profesionales en Arauca, el presidente de la república se ha despachado contra la institución militar y precisamente en un canal televisivo aliado de Telesur y conocido por su inclinación ideológica a la organización narcoterrorista; en dicho canal el primer mandatario habló de oficiales desleales y anunció que “saldrá el oficial, por más importante que sea, que dé la más mínima expresión de deslealtad”, reclamando esa lealtad no con la Constitución y las leyes sino con la persona misma del presidente.

En la misma audición televisiva, aunque reconoce que el BG Alzate se encontraba realizando una importante labor de aproximación a la comunidad civil y que actuó con honor al solicitar el retiro por razón del error de seguridad cometido que permitió su secuestro por los terroristas, pone en duda su integridad al señalar que como presidente “hubiera  preferido una explicación más detallada y más creíble”, con lo que siembra una tacha, una duda en la versión del señor General ante los ciudadanos.

Juan Manuel Santos le está pidiendo a los oficiales de las FF.MM y de Policía de Colombia una expresión de fe, una adhesión ideológica al mejor estilo de los estados totalitarios a las políticas del presidente de la república; es cierto que la Constitución lo inviste como Comandante en Jefe de las FF.AA y que militares y policías no pueden tener participación en debates políticos o partidarios en virtud del art. 219 de la Carta, pero ello no quiere decir que los Comandantes de las FF.MM y de las Fuerzas no puedan expresar ante el presidente o las instituciones sus observaciones para la defensa de la independencia nacional y las instituciones públicas como del orden constitucional.

El presidente está exigiendo obediencia ciega y amenaza con considerar desleal cualquier expresión legítima sobre los asuntos que necesariamente tienen que ver con el servicio y la moralidad de cada cuerpo como son los que eventualmente pueden derivarse de un proceso de negociaciones con el narcoterrorismo como el que se adelanta en La Habana; por el contrario, el llamado público de Juan Manuel Santos a través de una canal televisivo afín al narcoterrorismo, no es una invocación a la obediencia debida que tienen las FF.MM hacia su Comandante en Jefe, es una manifestación demagógica y populista tendiente a demostrar quién tiene el poder en el país, pues allí no se respeta el conducto regular y se profiere una afrenta innecesaria al honor militar.

Si en las negociaciones con los narcoterroristas el presidente incurre en violación manifiesta al orden constitucional, es deber de los oficiales de las FF.MM como garantes de esa Constitución, con arreglo a la ley, hacer las observaciones que estimen pertinentes (art. 219 C.N.), no están obligados, no tienen el deber de la obediencia ciega y así lo ha expresado reiteradamente la Corte Constitucional al manifestar que la eximente de responsabilidad del militar subalterno, que tiene un sentido puramente orgánico y funcional, debe ser relativizada, de suerte que se garantice su campo de acción racional y razonable, donde pueda desempeñar el cometido que la inspira, pero sin poner en peligro la vigencia de la Constitución. De lo contrario, lo que es un simple medio para asegurar la eficacia de las fuerzas militares y la disciplina, se convierte en un fin en sí mismo, dislocado completamente de su objetivo constitucional. (Sentencia C-578/95).

Pero mientras el presidente descalifica a las FF.MM en un medio televisivo filial de la cadena bolivariana Telesur, nada dice del terrible episodio que ocurrió con el secuestro el 9 de noviembre de los Soldados en Arauca, no sólo frente a la denuncia que ya hacen en libertad sobre el asesinato a sangre fría, con un tiro de gracia, del Soldado Milton Ruíz Caicedo, ni reprocha que los terroristas bajo presión obliguen a los soldados liberados a realizar una panegírico de la organización criminal que es explotado publicitariamente por dicha cadena televisiva de origen venezolano.

Llama como mínimo mentiroso al señor BG Alzate y minimiza la gravedad de que ningún colombiano puede ahora entonces ejercer el derecho a la libre movilización por el territorio nacional porque se convierte en responsable de las acciones criminales de organizaciones delictivas como las Farc y de esa manera la víctima se convierte en responsable del delito y es quien debe dar explicaciones sobre el mismo. Tampoco condena la afrenta a la dignidad militar que constituyeron las fotos forzadas con el cabecilla terrorista que ahora son presentadas como falaces muestras de reconciliación por sus contertulios en La Habana.

Seguramente ese conducta de descalificar públicamente a una institución y a sus miembros, para garantizar la obediencia ciega mediante el amedrentamiento, puede ser usual en regímenes dictatoriales como el que impera en Venezuela pero no es legal en un Estado social de derecho donde prima el debido proceso y se garantiza el derecho a la defensa (art. 29 C.N.); no era el canal filial de Telesur el medio idóneo para que el presidente hiciera declaraciones de ese tamaño contra la oficialidad de las FF.MM y descalificara al BG Alzate, el conducto regular y los procedimientos están previamente establecidos y el Comandante en Jefe debe dar ejemplo de acatamiento a ellos.

 
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Publicado por en diciembre 4, 2014 en Opinión Pública

 

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