RSS

LAS FARC COMPUGNIDAS POR LAS VÍCTIMAS

02 Ene

LAS FARC COMPUGNIDAS POR LAS VÍCTIMASParece un chiste de mal gusto, una burla siniestra, que las Farc afirmen en su revista Resistencia que “De la tercera audiencia de víctimas del conflicto salimos ayer con el corazón compungido al escuchar las desgarradoras historias de quienes padecieron la sevicia de las masacres, los asesinatos selectivos, las torturas, el descuartizamiento, la violación sexual y los atentados aleves, y todas las atrocidades del terrorismo de Estado, porque eso es el paramilitarismo”.  Pero las víctimas que ellas han causado no merecen siquiera un comentario, aunque los medios y hasta el gobierno mismo alaben cada día el valor que tienen para reconocerlas.

En este tema  de las víctimas, las narcoguerrillas dan un paso adelante y dos hacia atrás; un día se lamentan por el dolor causado y al siguiente, como en el ejemplo arriba enunciado, señalan que los únicos culpables son el Estado y el paramilitarismo, que ellas mismas son las víctimas. Y para sustentar ese adefesio propagandístico es que han servido las tales audiencias de víctimas, 70% de otros grupos distintos y sólo un 30% causadas por las Farc pero escogidas para que fueran políticamente correctas y no hicieran tanto ruido; incluso las Farc se han burlado abiertamente de las víctimas que no aceptaron la condición de ser amigables y dispuestas al abrazo y la sonrisa rápida o a las frases de perdón gratuitas, como ocurrió con el caso del General Mendieta de la Policía Nacional.

La burla a las víctimas se acrecienta cuando los terroristas en su propaganda señalan que: “nosotros reconoceremos las afectaciones que hayamos causado, con la certeza de que ello nunca se ha debido a la perpetración de ataques intencionados contra la población, sino debido a situaciones imprevisibles en unos casos, y también a errores injustificables en otros, pero siempre indicando que actuamos desde la orilla de los perseguidos y con una responsabilidad totalmente asimétrica con relación a la que mayormente le corresponde admitir al Estado”.

¿Acaso no es intencionada la siembra de minas antipersonal y la utilización, fabricación y almacenamiento de artefactos explosivos en escuelas, viviendas, áreas comunes de zonas campesinas e indígenas? Claro que es intencional y quien desprevenidamente lea el criminal Plan Renacer ideado por el abatido terrorista Alfonso Cano podrá apreciarlo sin mayor esfuerzo.

La intencionalidad criminal radica en la utilización del terror como mecanismo para asegurar el apoyo de esas comunidades y utilizarlas para atacar a las fuerzas legítimas del Estado. ¿No ha sido intencional el secuestro y la desaparición de personas? Claro que si lo ha sido con el innoble fin de obtener ganancias económicas, políticas o militares. ¿Es un error el lanzamiento de tatucos y cilindros bomba o la utilización de caballos-bomba y otras modalidades prohibidas por el DIH con el fin de atacar a la población civil? No, y los bandidos y sus apologistas lo saben, son armas innobles que siempre han utilizado.

Todo el proceso parece diseñado a liberar de culpas a los terroristas en los graves delitos de lesa humanidad y crímenes de guerra cometidos en 50 años de depredación contra el pueblo colombiano; ahora se anuncia con bombos y platillos que esas criminales conductas en realidad no son más que acciones conexas y derivadas de la rebelión y que han sido las Farc las que han tenido la razón en más de medio siglo de ataque a la población y la institucionalidad, que es el Estado y sus instituciones los únicos culpables de la violencia.

Por esa razón la Fiscalía y los jueces, operadores de una justicia parcializada y politizada, hoy tienen tras las rejas a cerca de 15.000 soldados, en su gran mayoría sin definición de la situación jurídica, mientras los cabecillas de la narcoguerrilla merecen todos los reconocimientos e incluso ya se habla de abonarles los años de bandidaje a un plan pensional negado para los demás colombianos, de subvencionar a cada terrorista razón con $1.8 millones de pesos mensuales, libres de gastos que correrán a cargo del Estado, mientras el colombiano trabajador y honesto es condenado a sobrevivir con un mísero salario mínimo cuyo incremento diario, $933, ya no le alcanza ni para un tinto.

Cada vez este proceso se aleja más de la posibilidad de la verdad, la justicia y la reparación para las víctimas de las Farc; se es ligero para el aplauso a los sofismas y engaños de la narcoguerrilla en torno a esas víctimas e inflexible y rígido para culpar al Estado y especialmente a su institución castrense, negando realidades insoslayables como que la narcoguerrilla es producto de la ambición política del partido comunista por tomarse el poder y no el resultado de un levantamiento en armas de sectores campesinos o populares como ahora quiere hacerse creer. Hasta tal punto llega la degradación de esa falsa paz, que ya se anuncia oficialmente que la sociedad debe prepararse para asumir sus culpas como autora de la violencia.

Ojalá el rumbo se corrija y no se siga convirtiendo a una banda criminal derrotada militarmente en un ejército triunfante con capacidad para poner condiciones y exigir una paz a su medida, mientras la institucionalidad democrática es denigrada y rebajada al nivel de los bandidos.

 
Deja un comentario

Publicado por en enero 2, 2015 en Opinión Pública

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: