RSS

LAS VÍCTIMAS OLVIDADAS

02 Ene

LAS VÍCTIMAS OLVIDADASEn columna de hoy en el diario El Tiempo, Plinio Apuleyo cita unas estadísticas que en cualquier país deberían ser aterradoras, en los últimos 35 años las Fuerzas Militares han perdido 32.000 hombres a manos de las organizaciones armadas ilegales y las bandas criminales, incluyendo las autodefensas ilegales; 17.000 han quedado mutilados; 13.600 viudas y 54.000 huérfanos lloran a sus seres queridos asesinados por quienes decidieron que la violencia era el método más efectivo para tomarse el poder e imponer el comunismo.

Pero estas víctimas permanecen en el anonimato y el olvido, rescatadas de vez en cuando por escritores como Apuleyo Mendoza o por alguna ONG como Colombia Herida, DERHDECO, o alguna de las pocas que se ocupan de la suerte de nuestros soldados y sus familias. Para el común de los ciudadanos no cobran la misma importancia, el mismo Estado no les da esa importancia que si se les reconoce hoy a las supuestas víctimas de la UP, el PCC y otras organizaciones de izquierda afines al narcoterrorismo.

Esas víctimas de nuestras FF.MM y de Policía no tuvieron vocería oficial en la mesa de La Habana, no eran consideradas políticamente correctas por quienes tenían el encargo de hacer la selección de quienes asistiría a la capital cubana a darse abrazos y otorgar perdones no pedidos a los victimarios. El pueblo colombiano ni se imagina las angustias y necesidades sociales y económicas de los hogares que perdieron un familiar soldado o policía, de los que sobrevivieron pero quedan excluidos del mercado laboral por las heridas sufridas y que deben contentarse con alguna indemnización o una mínima pensión de invalidez, mientras que para los terroristas se piensan en grandes subvenciones y hasta computarles el tiempo como delincuentes para una pensión de jubilación.

En La Habana no se hace mención a 946 soldados y policías secuestrados-desaparecidos por la narcoguerrilla pues no es políticamente correcto hablar de ellos y cualquier mención puede significar un ataque al proceso de paz, a los señores narcoterroristas no se les puede reclamar por sus conductas y éstas, por malvadas que hayan sido, son simplemente una travesura cometida como resultado de su rebelión política. Y es que hacia allí conduce el proceso con las Farc, a la impunidad frente a los delitos de lesa humanidad y crímenes de guerra cometidos contra el pueblo colombiano y contra esos 32.000 soldados y policías asesinados, los 17.000 mutilados y las familias que quedaron abandonadas.

Y no se puede comparar por ninguna razón, las muertes y heridas a los soldados y policías que cumplen con un deber constitucional (art. 216 de la Constitución), con las sufridas por bandoleros que decidieron ponerse al margen de la ley para atacar las instituciones democráticas con el ánimo inicial de imponer un régimen comunista y hoy para consolidar un poder narcoterrorista en alianza con otros criminales nacionales e internacionales. Los miembros de las FF.MM optan por la carrera de las armas para cumplir el mandato supremo de defender la nación (art. 217 ibídem) o asegurar a los colombianos la convivencia pacífica (art. 218 ibídem), no para ser asesinados impunemente por quienes se oponen a ese ordenamiento constitucional y legal.

Es una afrenta a la memoria de quienes perdieron la vida o sufrieron mutilaciones defendiendo esas instituciones y al pueblo colombiano, que por intereses políticos mezquinos y ruines hoy se les ponga en el mismo plato de la balanza con los delincuentes que los asesinaron o mutilaron. El bien supremo de la paz que se fundamenta en la justicia no tolera tal adefesio político.

Los hombres y mujeres de las FF.MM y de Policía, como sus familias, también esperan verdad, justicia y reparación y no terminar siendo juzgados y condenados como criminales por haber defendido al Estado para satisfacer una ilusoria paz que otorga todos los beneficios y prerrogativas a quienes combatieron ese Estado desde la ilegalidad. Decir hoy que nuestros soldados y policías deben merecer la misma justicia transicional que los narcoterroristas, es violentar su Honor y su Dignidad.

Como también lo es pretender convencer de que esa afrenta es un sacrificio necesario para consolidar la paz, hacer legítima la extorsión narcoterrorista que exige impunidad para no continuar matando o mutilando colombianos. Tampoco puede olvidarse que hay más de 12.000 soldados y policías víctimas de la guerra jurídico-política del narcoterrorismo y sus aliados, privados de la libertad, secuestrados por el Estado, sin definición de situación jurídica en procesos amañados y basados en falsas pruebas y falsos testimonios que convirtieron las bajas de los criminales en “falsos positivos” para justificar la persecución despiadada contra nuestras FF.MM.

En Colombia se están cumpliendo los objetivos fijados por el Foro de Sao Paulo para desarticular y destruir las FF.MM porque los comunistas ven en ellas la última barrera para el asalto del poder y la imposición del estado narcoterrorista y dócilmente los llamados “demócratas” están contribuyendo a ello en su ciego afán de reconocimientos políticos; son las Farc las que marcan el compás en La Habana y sus aparatos políticos se mueven ágilmente para ocupar los espacios cedidos gratuitamente, mientras trabajan con denuedo en la deslegitimación del soldado y del policía.

De nada sirve que los ciudadanos los llamen Héroes de la Patria mientras se tolera que se les de trato de criminales, no sólo en lo jurídico y político sino en el abandono del mismo Estado que ha permitido la dilación de la definición jurídica del fuero militar atendiendo los intereses políticos de los enemigos de la institución castrense, que requieren un Ejército desprotegido legalmente para continuar su arremetida terrorista para presionar beneficios a su favor en la mesa de negociaciones y consolidación de su imperio criminal en las regiones donde mantienen presencia.

 
1 comentario

Publicado por en enero 2, 2015 en Opinión Pública

 

Una respuesta a “LAS VÍCTIMAS OLVIDADAS

  1. Efrain Perez Mendivelso

    enero 19, 2015 at 7:13 pm

    Efectivamente lo que dice el señor Plinio Apuleyo es verdad, ¿donde están las directivas de nuestras Fuerzas Militares para reclamar los derechos de nuestras victimas?

     

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: