RSS

UNA APUESTA ARRIESGADA

06 Ene

UNA APUESTA ARRIESGADAEl presidente Santos acaba de anunciar un cambio en el estado del conflicto que permite un desescalamiento de las operaciones militares contra las estructuras criminales de las Farc en el país; argumentando que la narcoguerrilla ha cumplido con la tregua ofrecida a finales del año pasado, pierde vigencia el continuar la guerra en medio de las negociaciones, un giro de 180° en la apreciación política de la realidad del conflicto, que según el mandatario constituye un evento que permitirá acelerar las negociaciones y terminar con el mismo.

Sin duda alguna la presidencia está validando la tesis de las Farc sobre un cese bilateral de hostilidades que debe conducir al “recorrido definitivo hacia la paz que debe conducir a un armisticio”, como planteara la organización terrorista al declarar la tregua unilateral e indefinida en el mes de diciembre de 2014. Indudablemente, si las Farc están realmente comprometidas con el fin del conflicto,  esta decisión puede contribuir a desescalar la confrontación armada aunque las Farc busquen trasladarle el costo político del conflicto al Gobierno, que hasta ahora no había  cedido con respecto a un posible armisticio ante la evidente necesidad estratégica de mantener la ventaja militar conseguida durante la última década, como señala el General (r) Jairo Delgado, director del Instituto de Ciencia Política Hernán Echevarría.

Recientemente el cabecilla narcoterrorista Henry Castellanos, alias “Romaña”, había manifestado que “el cese al fuego bilateral en estos momentos, según el nivel de las conversaciones, es una necesidad y un deber de las partes. Concretarlo permitiría aliviar los dolores de la guerra y generaría el mejor ambiente para avanzar”; así lo sostiene la organización criminal en su página electrónica Anncol.

 

Sin embargo la apuesta es demasiado arriesgada y está colmada de un optimismo casi que utópico; aún no se han evacuado la totalidad de los temas de negociación y sólo se han dado a conocer algunos acuerdos parciales, quedando por definir aspectos esenciales como los derechos de las víctimas, la reparación y la verdad que permitan acceder a la justicia transicional, menos aún los relacionados con la entrega de armas y la desmovilización, por lo que el llamado “desescalamiento del conflicto” sólo estaría comprometiendo la operatividad de las FF.MM en tanto las Farc no han señalado qué delitos dejarán de cometer, si estos únicamente se refieren a acciones terroristas pero se mantienen en las conductas relacionadas con la minería ilegal, el narcotráfico, la extorsión y otros que afectan directa y necesariamente a la población civil.

No se ha establecido si la organización narcoterrorista concentrará en áreas definidas sus estructuras criminales para permitir una supervisión del Estado de su cumplimiento real al cese de hostilidades, qué organizaciones internacionales que sean real garantía para las partes, podrían ser parte de esa veeduría; indudablemente ni el CELAC, ni UNASUR o la ALBA, mucho menos los gobiernos de Cuba o Venezuela son prenda de garantía de imparcialidad y seriedad en tales tareas por sus compromisos ideológicos con la narcoguerrilla.

Debe tenerse en cuenta además que en las zonas geográficas donde operan las estructuras criminales de las Farc también actúan otras organizaciones delincuenciales como el Eln, las Bacrim y la delincuencia organizada, que no hacen parte del proceso de La Habana, de tal manera que en la ineludible tarea de perseguirlas y neutralizarlas inevitablemente pueden producirse choques entre las FF.MM y de Policía con bandidos pertenecientes a la narcoguerrilla lo que sería presentado como una violación al cese de hostilidades por parte del Estado. Sin duda, incluso las acciones de las Farc comenzarían a ser mostradas como de autoría de otras organizaciones delincuenciales tal como ha sucedido en este diciembre de 2014 en la que todos los actos terroristas se atribuyen al Eln y las Bacrim.

Buscar ponerle punto final a la “desconexión” entre lo que pase en el campo de guerra –el conflicto– y lo que se dialogue para buscar acuerdos en La Habana –la negociación, como indica Juan Manuel Santos, no es una cuestión tan fácil y tan desprolija como a primera vista se presenta; mientras subsista la realidad criminal de las Farc y mientras el Estado atienda su deber constitucional de garantizar la seguridad y la convivencia de los habitantes, el choque será inevitable. O las Farc renuncian a toda forma de delito o el Estado renuncia a su deber de combatirlo, no hay términos grises en esta materia.

Ordenarle a las FF.MM que cesen sus operaciones contra las Farc equivale a una caguanización de todo el territorio nacional, es repetir sin justificación un error ya cometido a menor escala; téngase en cuenta además que se pone en una encrucijada letal a las FF.MM ante la ausencia de seguridad jurídica para su accionar, el fuero militar sigue envolatado, y con una Fiscalía y un poder judicial manejadas por partidos políticos sedientos de sangre militar, toda acción para neutralizar la comisión de un delito por parte de las Farc serán tomados como una violación del cese de hostilidades y un ataque al proceso de paz.

Hoy hay cerca de 15.000 hombres de las FF.MM y de Policía privados de libertad sin definición de su situación jurídica por obra de procesos amañados, que convirtieron en “falsos positivos” las operaciones contra las Farc en medio de la guerra; no es difícil imaginar lo que sucederá si se lleva a cabo la pretensión presidencial de otorgarles a las narcoguerrillas una nueva victoria en el campo político para blindarse contra la acción legítima de las FF.MM y de la justicia. Los planes del Foro de Sao Paulo para desmantelar las FF.MM se vuelven realidad en Colombia amparados en la ilusión de la paz a cualquier costo.

Como puede apreciar cualquier lector desprevenido, no se trata de oponerse a la paz y querer mantener el estado de guerra, es advertir al gobierno sobre la necesidad de llevar el proceso con las Farc de manera seria y responsable, sin conceder ventajas y beneficios injustificados a los enemigos de la libertad y la democracia que recurren al terrorismo para imponer su sueño de un narcoestado totalitario.

 
Deja un comentario

Publicado por en enero 6, 2015 en Opinión Pública

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: